Tras analizar la conducta de Diego Sebastián, la experta Feggy Ostrosky señala que la forma de matar a la familia de Jonathan Meléndez, ya que presuntamente lo obligó a ver parte de la masacre, la tortura al perro y numerosas acusaciones por fraudes revelan la personalidad de un psicópata; es decir, falta de empatía y remordimientos.
Para la psicóloga con especialidad en neuropsicóloga y doctora Biomedicina por la UNAM, Feggy Ostrosky, la violencia ejercida dentro del departamento no encaja con la conducta de alguien que solo buscaba dinero, sino más a una acción guiada por rencor y venganza,
La especialista ha entrevistado a más de 370 de los peores criminales como Mario Aburto, La Mata Viejitas, El Mocha Orejas y miembros del crimen organizado.
También ha escrito libros como Mentes asesinas, Mentes criminales ¿Eligen el mal?, Cómo se debe resolver un crimen, Toc, Toc, ¿hay alguien ahí?; concluyó que el componente de odio y resentimiento fue mayor que el interés económico.
Cabe recordar que Diego Sebastián R.F. fue vinculado a proceso el miércoles 9 de septiembre por el asesinato del fundador y tecladista Honas de la banda indie Camilo Séptimo, su esposa embarazada, su hija de tres años, la niñera Aleyda Romero y una perrita en Atizapán de Zaragoza. El único sobreviviente fue el hijo de 6 años de la pareja.
La experta en la conducta humana entrevistada por infobae remarca que si una persona que ata a sus víctimas y aun así mata a Sofía de 3 años; a Ana Paula, embarazada de 4 meses; a Aleyda Romero, niñera, además de la mascota de la casa revela insensibilidad, crueldad y una carencia profunda de empatía.
Premeditación: una agresión planeada días previos
Aunque todavía trabaja en recabar más pruebas periciales para reconstruir exactamente los hechos antes, durante y después de la masacre, lo que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ya pudo determinar es que Diego Sebastián y Jonathan Meléndez mantenían una relación de socios.
La principal línea del caso señaló que el acusado habría entrado al departamento para localizar una caja fría con criptomonedas, dispositivo que almacena claves privadas fuera de internet y que presuntamente daba acceso a una suma millonaria.
De acuerdo con la indagatoria, si obtenía esos recursos, entregaría 2 millones de pesos a Gerardo, su chofer, por ayudarlo en el operativo.
La preparación habría comenzado desde el 31 de agosto, cuando instruyó a Gerardo, su colaborador para conseguir un desarmador plano, un desarmador de cruz, artículos electrónicos, cinchos grandes, guantes negros como los que usan tatuadores y cubrebocas.
- Ese conjunto de objetos coincidió después con los materiales usados para someter a las víctimas.
- También apareció un rollo de cinta adhesiva industrial entre los insumos vinculados con la agresión.
- Las autoridades establecieron que el 1 de septiembre ambos ingresaron al fraccionamiento residencial Grand Viüre, en Bosque Esmeralda, a bordo de un vehículo KIA gris.
El multihomicidio ocurrió en el departamento penthouse 1 de la Torre 4, donde Diego Sebastián “N” habría disparado en la cabeza a Jonathan Meléndez, Ana Paula, Sofía, Aleyda y a Nhala perrita de la familia con una pistola equipada con silenciador.
La propia investigación señaló que solo Diego Sebastián subió al departamento.
Las cámaras de videovigilancia lo captaron en el elevador, y después las autoridades sostuvieron que él mismo reconoció haber desensamblado el silenciador y arrojarlo a una barranca tras el crimen.
Ostrosky ubicó rasgos de psicopatía, pero no de inimputabilidad por posibles trastornos
La especialista explicó que la psicopatía es un trastorno de personalidad que suele expresarse con impulsividad, insensibilidad y muy baja tolerancia a la frustración y no tiene que ver con escuchar voces o padecer esquizofrenia.
También aclaró que ese perfil no aparece de un día para otro.
A su juicio, las denuncias, conflictos previos y conductas antisociales atribuidas a Diego Sebastián N formaron parte de un historial que, leído en conjunto, ayudó a entender por qué actuó con ese grado de violencia.
La psicóloga dijo que los psicópatas suelen presentar afectividad frívola, respuesta emocional superficial, carencia de culpa y estilo de vida parasitario.
Añadió que también pueden intentar manipular a otras personas para conseguir lo que desean y tomar decisiones rápidas, precipitadas e impulsivas.
En ese marco, consideró que no cabría asumir inimputabilidad por trastorno mental solo porque su abogado habló recientemente después de esta segunda audiencia de presuntos delirios, alucinaciones o una conducta fuera de sí, al borde de la locura.
Señaló que una hipótesis así requería ejemplos precisos, estudios clínicos y elementos técnicos, sobre todo porque la propia planeación del ataque sugería cálculo previo.
No actuó bajo el influjo de drogas
Ostrosky manifestó que por ese grado de violencia en el crimen pudo pensarse que actuaría bajo influjo de drogas, sin embargo no fue así, en los análisis realizados a Diego Sebastián no tenía presencia de ningún tipo de droga en su sangre.
Precisó que ciertas sustancias pueden desinhibir, elevar la agresividad y activar áreas del cerebro relacionadas con la afectividad, como la amígdala, pero subrayó que eso no anulaba por sí mismo los rasgos de psicopatía que observó en la conducta descrita.
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Escena del crimen revela saña, rencor y venganza que rebasan el móvil económico: la niña
Uno de los elementos que más pesó en la valoración de la especialista fue la forma en que aparecieron los cuerpos.
El recuento disponible describió a la niña sin vida junto a su madre en una regadera y rastros de pequeñas huellas de sangre en el departamento, lo que abrió la posibilidad de que la menor hubiera visto parte del ataque, pisara la sangre de su mamá y corriera por el departamento hasta que fue asesinada y colocada en las piernas de su madre.
Para Ostrosky, ese detalle modificó el sentido del crimen. Además, el imputado suma denuncias previas por amenazas y violencia familiar.
Sostuvo que quien entra por dinero no necesita matar a todas las personas presentes, mucho menos a una niña pequeña, a una mujer embarazada o a un animal doméstico si ya tiene sometidas a las víctimas.
En su lectura, la conducta apuntó a un rencor acumulado y una venganza dirigida contra Jonathan Meléndez, pero ejecutada sobre todo lo que lo rodeaba.
Ese razonamiento también se apoyó en otra posibilidad planteada en la reconstrucción de hechos: que el agresor hubiera obligado al músico a presenciar parte del asesinato de sus familiares.
Aun sin una confirmación definitiva de esa hipótesis secuencial, Ostrosky consideró que la sola crueldad desplegada dentro del departamento mostró un propósito de castigo.
¿Quién es Diego Sebastián, procesado por la masacre en Atizapán de Zaragoza?
Antes del multihomicidio, Diego Sebastián “N” acumuló más de 25 años de vida en México.
Nació el 26 de marzo de 1975 en Buenos Aires, Argentina, pero en 2001 obtuvo una carta de naturalización expedida por el Registro Nacional de Población que lo reconoció como mexicano nacido en el extranjero.
Diego Sebastián llegó a México hace más de 25 años junto a su familia:
- su madre, quien estudió psicología en este país;
- su padre, dedicado a los negocios;
- y sus dos hermanas, que estudiaron antropología y comunicación, respectivamente.
Actualmente está casado con Paola Mandri, y según testimonios también tenían residencia en España.
En su país de origen, el imputado dejó pocas huellas documentales: no se le registraron antecedentes penales, aportaciones jubilatorias ni profesión declarada, aunque sí un domicilio fiscal en el barrio de Saavedra.
Ya en México, transitó por negocios de publicidad farmacéutica, consultoría médica, marketing y administración de propiedades.
En agosto de 2001 constituyó Ferlini, Rosen y Asociados, S.A. de C.V., junto con Marco Eladio Ferlini Bohm.
La sociedad se dedicó a compra, venta e importación de materiales impresos, grabaciones y equipo médico.
En 2004 la empresa cambió su razón social a Comarketing Farmacéutico, S.A. de C.V., con folio mercantil electrónico 281938 en la Oficina Registral Ciudad de México.
Un año antes ya operaba Shark BTL, agencia de marketing con sede en Polanco, en la que él se presentaba como director general.
En julio de 2008 fundó Medical Branding de México, S.A. de C.V., con folio mercantil 385972, donde se volvió socio mayoritario con 50% de las acciones frente a otros tres integrantes.
La compañía ofrecía consultoría, publicidad y organización de congresos científicos.
Las demandas bancarias y los procesos previos nunca lo llevaron a prisión
La primera causa penal registrada en México contra Diego Sebastián “N” apareció en 2006 con el expediente 128/2006, aunque no se detalló el delito imputado.
Años después también se conoció que tenía dos carpetas de investigación en la Ciudad de México: una de 2007 por violencia familiar y otra por amenazas presentada por una mujer adulta mayor.
La fiscal general de Justicia de la Ciudad de México, Bertha Alcalde Luján, precisó que ninguno de esos expedientes guardó relación directa con el crimen de Atizapán de Zaragoza.
Aun así, mostraron que el proceso abierto por el multihomicidio no surgió sobre un vacío de antecedentes.
En 2019, Shark BTL enfrentó al menos cuatro juicios ejecutivos mercantiles.
En los expedientes 358/2019, 1110/2019 Bis y 221/2019 figuraron Banco Multiva, Shark BTL, Diego Sebastián “N”, Norma Hilda Ferlini Bohm y Jorge Rosen Marschoff; él apareció como depositario y los otros como obligados solidarios.
Ostrosky consideró que esa cadena de conflictos previos reforzó la idea de una personalidad con conductas antisociales persistentes.
En su opinión, el caso no mostró a alguien que un día perdió el control sin antecedentes, sino a una persona con un historial de fraude, engaño, conflicto con socios y respuestas agresivas frente a la frustración.
También señaló que varios perfiles psicopáticos conservan un encanto superficial.
Esa observación coincidió con testimonios de personas que lo describieron como alguien amable, convincente y capaz de moverse entre personas con dinero mientras construía relaciones útiles para sus negocios.
La sociedad con Jonathan Meléndez se concentró en rentas vacacionales
En febrero de 2020 Diego Sebastián “N” realizó su última visita registrada a Argentina. Para entonces ya operaba en México el negocio de casas vacacionales que después lo vinculó con Jonathan Meléndez.
La actividad comenzó bajo la marca +Relax y administró propiedades de lujo en Valle de Bravo con la ayuda de su esposa Paola Mandri, a quien el abogado defensor de las víctimas ya pidió investigar.
Más tarde cambió a Nomad Property Management y amplió operaciones a Tepoztlán, Acapulco y Cuernavaca.
Dentro de esa estructura, Meléndez y Diego Sebastián “N” administraron juntos 32 propiedades, con tarifas de entre $7,000 y $50,000 por noche.
El negocio no quedó formalizado en ninguna de las cinco empresas registradas por el acusado ante el Registro Público de Comercio.
La psicóloga observó que la mezcla entre apariencia empresarial, litigios repetidos y promesas de alto rendimiento era consistente con un patrón de manipulación.
Añadió que esos perfiles suelen rodearse de personas a las que perciben útiles, y al mismo tiempo reaccionan con desprecio cuando sienten que no obtienen lo que creen merecer.
La conducta en audiencias y los dichos del abogado abrieron otra línea de discusión
Carlos Rodrigo Pichardo Moreno, penalista y socio de la firma Sabag Becker Gerrit-Cohen, representó a Diego Sebastián “N” y a Gerardo “N” desde el inicio del proceso.
Aunque Rodrigo Pastrana, del mismo despacho legar forma también parte del equipo de defensa del procesado, quien ha confesado que ha recibido amenazas de muerte por llevar el caso del presunto multihomicida.
Durante la primera audiencia, la defensa de Diego recordó que una acusación no equivalía a responsabilidad y pidió que el caso se resolviera con argumentos objetivos y por decisión judicial.
Después trascendió que valoraba dejar el asunto porque su cliente no acataba indicaciones, cuya descripción incluyó referencias a delirios, alucinaciones y desobediencia; ademá de discrepar con la familia sobre la estrategia de defensa.
También se conoció que el acusado intentó intervenir durante una audiencia para opinar sobre las pruebas y sobre la forma en que debían conducirse las investigaciones, hasta que su abogado y la jueza le ordenaron guardar silencio.
Ostrosky leyó esa escena como un posible ejemplo de impulsividad y necesidad de control.
Dijo que las personas con rasgos psicopáticos suelen buscar imponerse, desafiar límites y creer que pueden manipular incluso procesos formales en su beneficio.
Otra conducta incorporada al expediente apuntó en el mismo sentido. Durante su salida del complejo residencial, el acusado habría amenazado a un guardia con insultos racistas y la frase de que los mataría “como a sus amigos” si no abrían la puerta.
La especialista también destacó la ausencia de remordimiento.
Dijo que una de las características que más alteró a la opinión pública fue precisamente que era evidente que no sentía culpa ante la magnitud del daño, un rasgo que consideró central en la descripción clínica del perfil psicopático.
Gerardo “N”, por su parte, habría trabajado con Diego Sebastián “N” durante 25 años.
Su cercanía, la compra anticipada de materiales y la promesa de pago por participar fueron elementos que, para Ostrosky, dificultaron cualquier idea de desconocimiento absoluto sobre la gravedad de lo que se preparaba.
¿Qué sigue?
La resolución judicial de última audiencia en los juzgados del penal de Barrientos, en Tlalnepantla, incluyó prisión preventiva para Diego Sebastián y Gerardo, así como un plazo de cuatro meses para la investigación complementaria.
La defensa solicitó el pasado 6 de septiembre la duplicidad del término constitucional para revisar los datos de prueba de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
Esta medida redujo el tiempo que había pedido el Ministerio Público, que buscaba seis meses para la etapa complementaria.
En esta etapa intermedia, la Fiscalía presentará más pruebas y testigos, entre ellos sus dos más importantes, la vigilante, el amigo de Jonathán Meléndez que lo acompañaba el día de la matanza y la declaración del niño de 6 años que sería clave en el caso.
Posteriormente, si otra cosa no sucede, empezará el juicio contra Diego Sebastían y Gerardo para
Ahora los dos enfrentaron cargos por homicidio calificado cometido contra dos o más personas, interrupción del embarazo de una mujer con cuatro meses de gestación y crueldad contra seres sintientes por la muerte de una perra de la familia por los que podrían alcanzar hasta 296 años de prisión.
