
Todas las personas precisamos cubrir necesidades básicas tales como comer, dormir y tener un hogar.
Sin estas necesidades cubiertas nos sería imposible trazar un plan de vida. Para poder construir, primero debemos existir. El alimento, el descanso y la seguridad son indispensables para la supervivencia humana.
Una vez satisfechas estas necesidades elementales, los individuos por naturaleza aspiramos a expandir los horizontes para alcanzar cuestiones relevantes como el reconocimiento y la recreación.
Aunque el recorrido de la vida nos suele llevar por caminos impredecibles, el deseo por trascender siempre estará presente, lo cual nos impulsa a seguir adelante a pesar de las adversidades.
La búsqueda de la trascendencia humana también se conoce como autorrealización y consiste en el afán por dejar huella en el entorno.
En palabras simples, se trata de generar un impacto positivo en el mundo.
Cabe señalar que cada individuo tendrá una forma distinta y auténtica de buscar la autorrealización, ya que cada quien posee un significado particular del concepto de trascender.
Para algunos, la labor social será de enorme satisfacción, mientras que otros optarán por la espiritualidad. La vocación por auto-realizarnos nos hace humanos y da sentido a nuestra existencia.
La autorrealización puede traducirse como felicidad, pues es sinónimo de plenitud. La permanente inquietud por trascender es lo que nos lleva a aspirar a la excelencia.
Auto-realizarse es desarrollar un pensamiento social que nos obligue a ver más allá de nuestros propios intereses personales.
