AMIENS (EFE).— Los países de la Unión Europea han destinado más de 21,000 millones de euros a amortiguar la crisis de precios energéticos en la factura de los consumidores, según la Comisión Europea, que no se abre a impulsar una reforma del mercado eléctrico pero analiza si el sistema se puede mejorar.

“Los Estados integrantes han destinado más de 21,000 millones de euros para ayudar a los consumidores vulnerables”, declaró la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, quien insistió en que la “caja de herramientas” que propuso la Comisión para hacer frente a la carestía energética sigue siendo una referencia y ofrece a los países de la UE margen de maniobra.

La respuesta comunitaria a la carestía del gas y su traslación al precio de la electricidad a través del sistema marginalista, donde la tecnología de generación más cara fija el precio del resto, compila una serie de medidas fiscales y ayudas en virtud de la normativa comunitaria vigente.

Varios países, como España, Francia o Italia, han reclamado a la Comisión medidas extraordinarias para hacer frente a una escaldada de precios en el gas que recuerda a la crisis del petróleo de los años setenta, con medidas como limitar el precio máximo del kilovatio que paga el consumidor.

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