ROMA, Italia.— Este martes, se dio a conocer un documento del papa emérito Benedicto XVI en respuesta a un reporte publicado el 20 de enero por una firma legal alemana, encargado por la Iglesia alemana para estudiar cómo se gestionaron los casos de abusos sexuales en la arquidiócesis de Múnich entre 1945 y 2019, la cual encabezó el cardenal Joseph Ratzinger entre 1977 y 1982.
Benedicto XVI debe pedir perdón
Hace unos días, Georg Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, consideró que el papa emérito Benedicto XVI tenía que pedir perdón por su papel en el escándalo de abusos sexuales en la Iglesia alemana y aceptar así su responsabilidad en el encubrimiento de casos.
El documento, escrito originalmente en alemán, se publicó con el título: “Carta del papa emérito Benedicto XVI acerca del informe sobre los abusos en la Arquidiócesis de Múnich y Freising”, Alemania.
En su carta el Papa emérito, de 94 años de edad, pidió perdón por cualquier “grave falta” en su gestión de casos de abusos sexuales por parte de clérigos.
“Una vez más sólo puedo expresar a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza, mi gran dolor y mi sincera petición de perdón“, afirmó Benedicto XVI.
Confesión de Ratzinger
En el documento, que él mismo considera una “confesión”, Joseph Ratzinger señala que le llama la antención que la Iglesia pone al principio de la celebración de la Santa Misa “la confesión de nuestras culpas y la petición de perdón”.
El Papa emérito asegura que “por muy grande que hoy sea mi culpa, el Señor me perdona, si me dejo examinar sinceramente por él y si estoy realmente dispuesto al cambio de mí mismo”.
Encuentros con víctimas de abusos sexuales
Y agrega, “En todos mis encuentros con víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes, especialmente durante mis numerosos viajes apostólicos, he percibido en sus ojos las consecuencias de una grandísima culpa y he aprendido a entender que nosostros mismos caemos dentro de esta grandísima culpa cuando la descuidamos o cuando no la afrontamos con la necesaria decisión y responsabilidad, como ha sucedido y sucede demasiadas veces”.
El Papa emérito dice en su documento, “Hoy nuevamente puedo sólo expresar a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza, mi gran dolor y mi sincesar petición de perdón. Ya que he tenido importantes responsabilidades en la Iglesia Católica, mayor es mi dolor por los abusos y errores que se han producido durante el tiempo de mi misión en los respectivos lugares”.
Abuso terrible e irreparable
Benedicto XVI asegura que, “Cada caso de abuso sexual es terrible e irreparable. Me siento consternado por cada uno de ellos en particular, y a las víctimas de esos abusos quisiera hacerles llegar mi más profunda compasión”.
El excardenal Ratzinger agrega en su documento, “Sólo puedo elevar mis oraciones al Señor y suplicar a todos los ángeles y a los santos, y a ustedes, queridas hermanas y queridos hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor”.
“Ante el juez definitivo de mi vida”
En su reflexión final, Benedicto XVI asegura, “Muy pronto me presentaré ante el juez definitivo de mi vida. Aunque pueda tener muchos motivos de temor y miedo cuando miro hacia atrás en mi larga vida, me siento sin embargo feliz porque creo firmemente que el Señor no sólo es juez justo, sino también el amigo y el hermano que ya padeció Él mismo mis deficiencias y por eso, como juez, es también mi abogado (Paráclito)”.
Y finaliza el documento diciendo, “Ser cristiano me da el conocimiento y, más aún, la amistad con el juez de mi vida y me permite atravesar con confianza la oscura puerta de la muerte. A este respecto, recuerdo constantemente lo que dice Juan al principio del Apocalipsis: ve al Hijo del Hombre en toda su grandeza y cae a sus pies como muerto. Pero el Señor, poniendo su mano derecha sobre él, le dice: ‘No temas: Soy yo…’ (cf. Ap 1, 12-17)”.
Conclusión de los asesores de Benedicto XVI
En su conclusión, los asesores de Benedicto XVI señalan con firmeza: “Como arzobispo, el cardenal Ratzinger no se vio implicado en ningún encubrimiento de actos de abuso”, escribieron. Más aún, indicaron, el reporte no daba ninguna prueba de que Benedicto XVI estuviera al tanto de los antecedentes penales de ninguno de los cuatro sacerdotes en cuestión.
Casos en los que acusan a Ratzinger de mala conducta
Los abogados identificaron cuatro casos en los que Ratzinger fue acusado de mala conducta por no actuar contra los agresores: en dos casos, los sacerdotes habían cometido sus delitos cuando Ratzinger era arzobispo y fueron castigados en el sistema legal alemán, pero la Iglesia los mantuvo en su labor pastoral sin limitar su ministerio. Un tercer caso implicaba a un religioso condenado por una corte fuera de Alemania pero que entró en servicio en Múnich, mientras que el cuarto implicaba a un sacerdote condenado por pedofilia al que se permitió un traslado a Múnich en 1980 y más tarde se asignó un ministerio. En 1986, el sacerdote recibió una sentencia en suspenso por abusar de un niño.
No soy un mentiroso
En el documento, Benedicto XVI también hace referencia a un “memorial de 82 páginas” entregado a los abogados de Múnich.
El Papa emérito también admite que en dicho documento se “produjo un error en cuanto a mi participación a la reunión del Ordinariato del 15 de enero de 1980. Este error, que lamentablemente se produjo, no fue intencionado y espero que sea disculpado”. El error fue aclarado en un comunicado el pasado 24 de enero de 2022.
Ahora el Benedicto XVI asegura que, “Me afectó profundamente que el descuido se utilizara para dudar de mi veracidad, y presentarme incluso como mentiroso”.
