OTTAWA (AP).— La policía arrestó a decenas de manifestantes y retiró vehículos ayer en la asediada capital de Canadá, donde una serie de camiones empezó a marcharse ante la presión, lo que elevó las esperanzas de las autoridades de que concluya una protesta de tres semanas contra las restricciones por el Covid-19 en el país.

Al anochecer, al menos 100 personas habían sido arrestadas, en su mayoría por cargos de daños, y casi dos docenas de vehículos habían sido retirados con grúa, incluidos todos los que obstruían una de las principales avenidas de la ciudad, dijeron autoridades. Un agente sufrió una herida leve, y ningún manifestante resultó lesionado, informó el jefe interino de la Policía de Ottawa, Steve Bell.

La policía “continúa progresando para tomar el control de nuestras calles”, señaló el jefe policíaco.

“Trabajaremos día y noche hasta que esto haya sido concluido”, añadió.

Entre los detenidos se encuentran cuatro líderes de la protesta. A uno le fue concedida libertad bajo fianza y los otros continuaban encarcelados.

Peligrosa narrativa

En Berlín, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió ayer contra la “peligrosa narrativa” de que la pandemia está llegando a su fin debido a la alta tasa de vacunación en algunos países y la menor severidad de la variante Ómicron.

“La pandemia no ha pasado cuando hay 70,000 personas que mueren a la semana de una enfermedad que es tratable, cuando el 83% de la población de África no ha recibido todavía ni una sola vacuna,” advirtió en la Conferencia de Seguridad que arrancó ayer en Múnich, en el sur de Alemania.

El director general de la OMS alertó de que las condiciones actuales, con los sistemas sanitarios de muchos países saturados y con escasa vigilancia sobre la evolución del virus, son favorables al desarrollo de variantes “más contagiosas y peligrosas”.

No obstante, aunque la pandemia aún no esté próxima a su fin, Tedros destacó que sí que es posible controlar la emergencia sanitaria que se experimenta a escala global de existir la voluntad de hacerlo.

Tedros cuantificó en 60,000 millones de dólares el precio de poner fin a dicha emergencia, una cantidad que según dijo no es nada en comparación con el impacto social y económico de la pandemia.

Además, el director general de la OMS enumeró tres pilares a su juicio cruciales para mejorar la situación: una mejora de la gobernanza global, más financiación para la arquitectura sanitaria internacional y el desarrollo de herramientas y sistemas más robustos para detectar y responder rápidamente a pandemias y epidemias.

Tedros intervino en el curso de un debate sobre las rutas de salida de la pandemia en el que participaron también el filántropo Bill Gates, las ministras de Exteriores de Suecia y de Canadá, Ann Linde y Mélanie Joly, y la presidenta de la ONG International Crisis Group, Comfort Ero.

En su intervención, Gates advirtió del peligro que suponen las teorías de la conspiración y la desinformación, que según dijo son responsables de cientos de miles de muertes.

 

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