LEÓPOLIS, Ucrania (AP).— Las fuerzas ucranianas se enfrentaban ayer a las tropas rusas en defensa de la ciudad de Mariúpol y dijeron haber recuperado un suburbio estratégico de Kiev, montando una defensa tan obstinada que aviva temores de que el presidente ruso, Vladimir Putin, intensifique la guerra.

“Putin está contra la pared”, sostuvo el presidente estadounidense, Joe Biden, quien se dirige a Europa esta semana para reunirse con aliados. “Y cuanto más esté su espalda contra la pared, mayor será la severidad de las tácticas que pueda emplear”.

Biden reiteró las acusaciones de que Putin considera recurrir al uso de armas químicas o biológicas, aunque el vocero del Pentágono, John Kirby, indicó que Estados Unidos no ha visto evidencia que sugiera que tal escalada sea inminente.

Similar acusación hizo ayer mismo Rusia, al sostener, por tercera vez, en Naciones Unidas que Ucrania prepara ataques químicos con ayuda de Occidente y que busca conseguir armas biológicas e incluso nucleares, acusaciones negadas vehementemente por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Las acusaciones mutuas se produjeron mientras continuaban ayer los ataques en Kiev y Mariúpol y sus alrededores.

El ejército ucraniano señaló ayer de madrugada que había expulsado a las fuerzas rusas del estratégico suburbio de Makariv tras intensa batalla. El territorio recuperado permitió al contingente ucraniano retomar el control de importante autopista hacia el oeste e impedir que la capital quedara rodeada por el noroeste.

Pero el Ministerio de Defensa de Ucrania señaló que las fuerzas rusas que combatían por Kiev lograron retomar parte de otros suburbios en el noroeste: Bucha, Hostomel e Irpín, algunos de los cuales llevan bajo ataque casi desde el inicio de la invasión rusa a finales del mes pasado.

Las tropas rusas concentran cada vez más su potencia aérea y su artillería sobre las ciudades y los civiles que viven allí, matando a un número desconocido de personas y haciendo huir a millones.

La invasión rusa ha expulsado casi a 3.5 millones de personas de Ucrania, según Naciones Unidas, con otros 6.5 millones de desplazados dentro del país. La ONU ha confirmado más de 900 muertes de civiles, aunque admite que la cifra real probablemente sea mucho mayor. Las estimaciones de muertes rusas varían, pero incluso las cifras conservadoras son de unos pocos miles.

Funcionarios británicos y estadounidenses dijeron que Kiev sigue siendo el objetivo principal de Rusia. El grueso de las tropas de Moscú sigue a kilómetros del centro, aunque misiles y artillería han destruido edificios de apartamentos y un gran centro comercial, que quedó convertido en una ruina humeante tras ser atacado el domingo por la noche por proyectiles que mataron a ocho personas, según trabajadores de emergencias.

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