WASHINGTON (EFE).— La jueza Ketanji Brown Jackson, elegida por Joe Biden para el Tribunal Supremo de Estados Unidos, defendió su trabajo como abogada defensora de presos de Guantánamo, Cuba, acusados de terrorismo, frente a las críticas de legisladores republicanos, al remarcar que “tienen derecho a una representación” bajo el sistema legal estadounidense.
Ketanji Jackson, quien se convertiría en la primera mujer negra en llegar al Tribunal Supremo, compareció ayer por segundo día consecutivo ante los 22 integrantes —11 demócratas y 11 republicanos— del comité judicial del Senado, encargado de examinar su candidatura.
En respuesta a preguntas de los senadores, Ketanji Jackson defendió su trabajo como abogada de oficio en defensa de presos acusados de terrorismo en la base naval de Guantánamo.
Según explicó, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, hubo abogados que se dieron cuenta que los valores de Estados Unidos eran atacados y decidieron que los terroristas no podían “ganar” cambiando la esencia de quién es el pueblo estadounidense.
“Eso significaba —afirmó— que aquellos que eran acusados por nuestro gobierno de haber participado en esas acciones, tenían derecho a una representación”.
Esa firmeza de principios es lo que hace al sistema estadounidense “el mejor en el mundo” y un modelo “ejemplar”, consideró.
La candidata a magistrada recordó que ella trabajaba en la oficina federal de los abogados de oficio luego que en 2004 el Tribunal Supremo determinó que los detenidos en Guantánamo tenían derecho a pedir que se revisaran las condiciones de su prisión, una figura jurídica llamada “habeas corpus”.
“Los abogados de oficio no eligen quiénes son sus clientes. Se trata de prestar un servicio. Eso es lo que haces como defensor público. Estás defendiendo el valor constitucional de ser representado legalmente”, dijo Jackson, que ejerció como abogada de oficio entre 2005 y 2007.
Posteriormente, la ahora jueza se pasó al sector privado y siguió trabajando en algunos de los casos de los presos de Guantánamo.
Jackson también defendió de manera muy personal, citando su experiencia como madre, los fallos que ha dictado contra acusados de pornografía infantil.
La jueza empezó rechazando las acusaciones que hizo contra ella anteayer el senador republicano Josh Hawley, quien aseguró que Jackson incurrió en un “patrón que permitía a los acusados de pornografía infantil salir indemnes de sus espantosos crímenes”.
Estas acusaciones de Hawley, aportadas sin evidencias, han sido criticadas por medios conservadores como The National Review y hasta integrantes de su propio partido han puesto distancia.
Jackson tiene que responder ayer y hoy a las preguntas de los senadores.
Los demócratas tienen los 51 votos necesarios para aprobar el nombramiento de Jackson y quieren que la votación se produzca en el pleno del Senado antes del 8 de abril.
En todo caso, la llegada de Jackson a la corte no cambiaría la composición ideológica del Supremo estadounidense, que con seis jueces de tendencia conservadora y tres progresistas, está más inclinado a la derecha que en ningún momento desde la década de 1930.
