Blanca, radiante y con un toque muy a lo Jackie Kennedy.
Así fue la presencia sorpresa de Kate Middleton ayer junto al príncipe Guillermo, en la que no ha faltado un guiño a su boda, en una ceremonia en la abadía de Westminster.
Quizá por la cercanía de su aniversario de boda —cumplen 11 años de casados este viernes—, quizá por el lugar, el mismo escenario en el que los Cambridge se dieron el “sí, quiero”. No se sabe, pero lo cierto es que ayer fue imposible no rememorar su enlace, aquel 29 de abril de 2011, al verla vestida completamente de blanco en la abadía londinense.
Se trataba de la celebración del Anzac Day, cuando se recuerda a los soldados de Australia y Nueva Zelanda que participaron en la batalla de Galípoli en la Primera Guerra Mundial. Así que los actos eran los correspondientes a una ocasión así, con minutos de silencio, flores para los homenajeados y una misa en ese icónico templo.
Y aunque estaba anunciado solo el príncipe Guillermo, finalmente se unió a él su esposa para el servicio religioso, al que suelen acudir siempre dos miembros de la familia real británica.
Y si cada aparición de Kate Middleton supone una oleada de halagos por sus elecciones estilísticas, la de ayer para celebrar el Anzac Day no se ha quedado atrás, principalmente porque ha vuelto a elegir no solo el color de las novias por antonomasia, sino también al que diseñó el vestido de su boda, Alexander McQueen.
La duquesa de Cambridge lució un abrigo de la creación de McQueen que ya había portado en más ocasiones, que marca su silueta y con unas destacadas solapas que se convierten en su rasgo más característico.
Por supuesto, no ha faltado en una de ellas un broche de amapola como homenaje a los caídos en la guerra. Lo ha combinado con unos zapatos de Gianvito Rossi, uno de los preferidos de las royals, en color negro y a juego con el bolso, una creación de Jenny Packham, de las favoritas de la propia Kate.
Pero sin duda el toque distintivo del atuendo elegido para la cita fue el tocado, a modo de diadema ancha y confeccionado en tejido. El punto de estilo Jackie Kennedy lo puso el lazo negro con el que se cerraba el tocado en la parte trasera. Un complemento que la duquesa de Cambridge ha querido estrenar para esta ocasión, coronando un look impecable.
El año pasado año y casi por las mismas fechas, Kate Middleton escogió también un look con el blanco como gran protagonista para asistir a un servicio en la abadía de Westminster, poco antes de celebrar su aniversario de boda. Un gesto que parece haberse convertido en toda una tradición y más cuando se sabe que el blanco es un color con el que la duquesa de Cambridge se siente muy favorecida, ya que suele aportar luminosidad a quien lo luce.
Durante su viaje a Jamaica, hace pocas semanas (en el que el tema de la esclavitud formó parte de los discursos), también apostó por un vestido de este tono, en encaje y también firmado por el mismo diseñador, el mismo que siempre quedará ligado al recuerdo de la boda con el príncipe Guillermo.— (Vanitatis, sitio web)
