El calor extremo empezó a golpear de nuevo a Europa y motivo ayer una alerta en Inglaterra, dificultó las labores para contener un enorme incendio forestal en Francia y propició una muerte masiva de peces por el bajo nivel de un río que corre entre Alemania y Polonia.
En Londres, la Oficina de Meteorología (MET, en inglés) informó que ayer entró en vigor una alerta de calor extremo en Inglaterra y Gales, si bien no se espera que las temperaturas lleguen a los 40 grados, como ocurrió en la primera ola de julio.
La alerta ámbar, una por debajo de la máxima —roja—, estará vigente hasta pasado mañana domingo y afecta en concreto al centro y sur de Inglaterra y parte de Gales, añadió la fuente.
En algunas áreas las temperaturas pueden llegar a los 37 grados, algo inusitado en el Reino Unido en verano.
Según la MET, hay un riesgo “excepcional” de incendios debido a que los pastos están muy secos por la ausencia de lluvias, una situación que dura ya más de un mes, y se recomienda a la población que evite hacer barbacoas.
La ola de calor, según la MET, puede tener un efecto en la salud de los más vulnerables, como niños y ancianos, y el transporte.
En Escocia e Irlanda del Norte, en cambio, las temperaturas están en torno a los 25 grados.
En la ola de calor de julio, el Reino Unido registró temperaturas no vistas y por primera vez el país se vio obligado a declarar la alerta roja por el impacto que el calor pudiera tener en personas vulnerables y en algunas infraestructuras, como las líneas ferroviarias.
La peor sequía
En Francia, que atraviesa la peor sequía de la que se tenga registro, las llamas arrasaron bosques de pino anteanoche, iluminando el cielo con una intensa luz anaranjada en Landas y en la vecina región de Gerona, la cual ya había sido asediada por los incendios el mes pasado. Desde el martes han ardido más de 68 kilómetros cuadrados.
Los incendios en Francia ya forzaron el desalojo de unas 10 mil personas, y destruyeron al menos 16 casas.
A lo largo del río Óder, que nace en la República Checa y desemboca en el mar Báltico, los voluntarios ya recolectaron peces muertos que llegan a las orillas en Polonia y Alemania.
Piotr Nieznanski, director de conservación en WWF Polonia, dijo que aparentemente una industria vertió una sustancia tóxica en el agua, y los bajos niveles del río a causa de la sequía han hecho que las condiciones para los peces sean todavía más peligrosas.
“Está ocurriendo una tragedia a lo largo del río Óder, un río internacional, y no hay información transparente de lo que está sucediendo”, dijo, mientras pedía una investigación de parte de las autoridades gubernamentales.
A las personas que habitan a lo largo del río se les recomendó no nadar en sus aguas o siquiera tocarlas.
El organismo gubernamental de manejo de recursos hídricos de Polonia dijo que la sequía y las altas temperaturas pueden propiciar que incluso los pequeños niveles de polución resulten en desastres ecológicos, pero no ha identificado la fuente de contaminación.
En el norte de Serbia, el lecho seco del embalse Conopljankso ahora está cubierto de peces muertos que no pudieron sobrevivir la sequía.
El nivel de agua a lo largo del río Rin en Alemania corría el riesgo de caer a un nivel tan bajo que dificulte el traslado de productos, incluyendo artículos de tal importancia como carbón y combustible.
En Italia, que sufre de su peor sequía en siete décadas, el reseco río Po propiciaba miles de millones de euros en pérdidas a los agricultores, que por lo general dependen del río más largo del país para regar sus campos.
“Soy joven y no recuerdo nada parecido, pero incluso los ancianos de mi pueblo y de otros poblados cercanos nunca habían visto algo como esto, nunca”, dijo Antonio Cestari, granjero de 35 años de Ficarolo, quien prevé producir sólo la mitad de su cosecha habitual de maíz, trigo y soya debido al bajo nivel en los pozos.— EFE/AP
El Po se extiende 652 kilómetros desde la ciudad de Turín, en el noroeste del país, hasta Venecia. Tiene decenas de afluentes, pero el norte de Italia no ha recibido lluvias en varios meses y las nevadas de este año se redujeron en un 70%. Esto también está amenazando el suministro de agua potable en un país densamente poblado con distritos sumamente industrializados.
