PAWLEYS ISLAND, Carolina del Sur, Estados Unidos (AP/EFE).— Los socorristas buscaban ayer en Florida a sobrevivientes entre las ruinas de casas inundadas tras el paso del huracán “Ian”, mientras las autoridades en Carolina del Sur comenzaron a evaluar los daños causados por su azote.
Los remanentes de uno de los huracanes más fuertes y costosos en la historia de Estados Unidos continuaban rumbo al norte.
La poderosa tormenta aterrorizó a millones durante casi toda la semana, vapuleando el occidente de Cuba antes de causar destrozos en Florida desde las aguas cálidas del Golfo de México hasta el Atlántico, donde ganó suficiente fuerza para un asalto final a Carolina del Sur. Ahora debilitado a ciclón postropical, Ian se estaba desplazando por el centro de Carlina del Norte, hacia Virginia y Nueva York.
Al menos 57 personas han muerto, de ellas 53 en Florida, mayormente ahogadas, pero otras por trágicas secuelas de la tormenta. Una pareja de ancianos murió cuando sus máquinas de oxígeno dejaron de funcionar durante un apagón, informaron las autoridades.
Mientras tanto, vecinos desconsolados caminaban con las aguas hasta las rodillas, rescatando las posesiones que pudieron encontrar de sus casas inundadas y poniéndolas en balsas y canoas.
“Quiero sentarme en la esquina y llorar. No sé qué otra cosa puedo hacer”, dijo Stevie Escudero tras revisar su destruido apartamento en Fort Myers, con el lodo cubriendo el piso de la cocina y pegándose en sus sandalias.
El vórtice de “Ian” tocó tierra anteayer en Carolina del Sur, cerca de Georgetown, una comunidad pequeña junto a la Wunyah Bay 95 kilómetros (60 millas) al norte de Charleston. La tormenta destruyó muelles, incluso dos conectados al popular balneario de Myrtle Beach.
Los vientos de la tormenta eran mucho más débiles anteayer que cuando “Ian” llegó a la costa de Florida en el Golfo de México días atrás. Las autoridades y voluntarios seguían evaluando los daños mientras los residentes aturdidos trataban de entender lo sucedido.
