Issei Sagawa, ‘el Canibal de Kobe’, conocido asesino japonés que devoró a una estudiante en la década de los 80´s murió a los 73 años de edad.

El asesino, quien obtuvo fama por su crimen, falleció a causa de una neumonía el pasado 24 de noviembre. Al funeral únicamente asistieron sus familiares, según indicó un comunicado hecho por su hermano.

El crimen de ‘el caníbal de Kobe’

En 1981, Issei Sagawa era un estudiante que residía en París cuando invitó a su casa a Renee Hartevelt, una estudiante neerlandesa, a quien asesino.

Sagawa disparó en la nuca a Renee Hartevelt, la violo y consumió partes de su cuerpo durante tres días debido a una confesa  obsesión con el canibalismo.

El homicida intentó deshacerse de los restos de la joven neerlandesa  en el parque Bois de Boulogne donde fue descubierto y detenido.

Renee Hartevelt, víctima de Issei Sagawa

En Francia los psiquiatras determinaron que Issei Sagawa no estaba en control de sus facultades mentales para enfrentar un juicio por el homicidio, por lo que fue internado en una institución mental antes de ser deportado a Japón.

Meses después las autoridades japonesas lo declararon competente, sin embargo debido a que los cargos en Francia fueron descartados fue puesto en libertad y aprovechó su fama para publicar una novela llamada “En la niebla” en la cual relata el homicidio.

En 2019 su hermano publicó las memorias de Issei Sagawa, cuya editorial publicó el comunicado sobre su muerte.

¿Quién es Issei Sagawa?

Ahora conocido como ‘el caníbal de Kobe’, Issei Sagawa nació el 26 de abril de 1949 en Kobe, Japón y fue un bebé prematuro. Los médicos creyeron que no sobreviviría debido a su pequeño tamaño.

El homicida nunca superó el metro y 51 de altura ni los 50 kilos de peso-, algo que le daría un complejo de inferioridad.

Issei Sagawa

Según relató el propio Sagawa, creció “muy feliz” con padres amorosos y rodeado de cariño, pero apenas entró en la adolescencia experimentó lo que él mismo describía como “distorsiones sexuales” que involucran animales.

Fue durante esa época que comenzó a “sentir” deseos caníbales, aunque admitía que esas sensaciones lo avergonzaban, sin embargo su manía se fue “perfeccionando” y desarrolló una fuerte obsesión por mujeres extranjeras, en especial occidentales porque eran “altas”.

Tras ingresar a la Universidad de Wako en Tokio desarrolló fantasías sexuales enfermizas, que llevaba adelante con prostitutas: “Le ponía un cuchillo en la garganta y fingía que iba a matarla. Y ella hacía lo mismo conmigo”.

“Fue un primer paso hacia lo inevitable”, describió. No fue hasta su arribo en Francia y encuentro con Hartevelt que materializaría ese deseo. Y quedaría impune por hacerlo.

Tras marcharse del hospital psiquiátrico que lo contenía, Sagawa disfrutó no solo de ser un hombre libre, sino de la fama que su historia le había otorgado.