RÍO DE JANEIRO (EFE).— El exsacerdote franciscano Leonardo Boff, uno de los principales ideólogos de la Teología de la Liberación y que en los últimos años ha apoyado y felicitado los cambios promovidos por el papa Francisco en la Iglesia, criticó ayer el rechazo del Sumo Pontífice al sacerdocio femenino.

“Hemos apoyado casi todo lo que el papa Francisco ha escrito y enseñado, pero en este punto me permito alejarme críticamente pues este es también el oficio de la teología razonada”, dijo el teólogo y filósofo brasileño en un largo artículo que publicó en su página en internet.

“El “no” del papa Francisco al sacerdocio de las mujeres: ¿“residuos” del patriarcado?”, se preguntó Boff en el artículo.

El teólogo citó una entrevista que Francisco le concedió el 22 de noviembre pasado a la revista jesuita “América” y en la que Su Santidad descartó la posibilidad de ordenar a mujeres sacerdotes, pese a admitir que “hay que dar más lugar a la mujer en la Iglesia”.

El Papa dijo que la negativa de la Iglesia obedece a un problema teológico y que el hecho de “que la mujer no entre en la vida ministerial no es una privación”.

Según Boff, Francisco justificó su respuesta con “una argumentación inusitada” del teólogo exjesuita Hans Urs von Balthazar, que distingue el principio mariano y el principio petrino.

“Curiosa e inusitada esta distinción del Papa, por la que María sería la esposa de la Iglesia mientras que Pedro es su guía”, señaló.

Boff agregó que su posición en defensa de la ordenación de las mujeres la respaldan “los mejores teólogos de la actualidad”.

“La opinión de esos teólogos es prácticamente unánime en que no hay ningún impedimento doctrinal al acceso de las mujeres al sacerdocio, como lo han hecho otras iglesias cristianas no católicas”, aseguró.

Según el teólogo, el rechazo al sacerdocio femenino solo puede ser explicado por una visión masculinista de la fe y por una interpretación del evangelio contaminada por una posición patriarcal.

También afirmó que en algún momento la Iglesia católica romana tendrá que acompasar su paso con el movimiento feminista mundial y con el propio mundo.

“Los tiempos están ya maduros para este salto cualitativo. Solo falta el valor de dar este paso necesario e inevitable”, espresó.

“Sería natural y lógico que el Papa reconociera oficialmente lo que ellas ya hacen en la práctica y así la Iglesia sería verdaderamente de hermanos y hermanas, sin exclusiones ni jerarquizaciones ontológicas injustificadas”, concluyó.

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