Con la participación de cardenales, obispos y representantes de la sociedad civil, la Academia de Líderes Católicos rindió un homenaje virtual al papa emérito Benedicto XVI, quien falleció el 31 de diciembre pasado.
En el homenaje, moderado por José Antonio Rosas, director general de la Academia de Líderes Católicos, participaron el arzobispo de Sao Paulo, cardenal Odilo Scherer, y el nuncio apostólico de Estados Unidos, monseñor Christophe Pierre, quienes compartieron testimonios sobre la vida y obra del Papa.
También intervinieron Rocco Buttiglione, exministro de Cultura de Italia; Rodrigo Guerra, secretario de la pontificia Comisión para América Latina; Flaminia Giovanelli, exsubsecretaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz, y el filósofo Juan Manuel Burgos, presidente de la Asociación Iberoamericana de Personalismo.
El homenaje fue seguido en vivo por cientos de personas de todo el mundo a través de las redes sociales de la Academia de Líderes Católicos.
El primero en tomar la palabra fue el cardenal Scherer, quien calificó a Benedicto XVI como una persona muy humana y que siempre tuvo en su centro a Jesucristo.
El cardenal, que asistió al rito fúnebre, conoció a Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro de Roma saludando a la gente, luego coincidió con él en eventos particulares y almuerzos.
“Era una persona muy humana, casi sencilla, siempre con una mirada atenta a las personas y que siempre daba una respuesta clara a cada pregunta que se le hacía”, dijo el cardenal, tras recordar que también tuvo la alegría de recibirlo en Sao Paulo en mayo de 2007, donde tuvo lugar la conferencia de Aparecida.
Resaltó que Benedicto XVI fue muy perspicaz para analizar los problemas actuales, pero también era una persona que sufrió mucho. “Como un hombre perspicaz quiso enfrentar los problemas en el clero, por ejemplo morales, de pedofilia y administrativos en la Santa Sede. Él quería resolver esos problemas y sufrió mucho; eso le costó mucho, pero fue verdadero, fue hasta el fondo para resolverlos”, dijo del pontífice, a quien llamó un gran teólogo, cuya renuncia al papado “fue un acto de sinceridad y de gran amor a la Iglesia”.
En su turno, Juan Manuel Burgos, quien no conoció al fallecido Papa en persona, aseguró que éste se caracterizó por la defensa de la verdad y su profundo conocimiento de la filosofía. “El amor de la verdad fue una de las grandes motivaciones en su vida y quizá por ello fue nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, un cargo que ocupó durante 24 años en tiempos de Juan Pablo II”.
Rodrigo Guerra destacó que Benedicto XVI fue un hombre “absolutamente extraordinario” que ha sido un padre para toda la Iglesia.
“Tuve la oportunidad de conocer al Papa en Aparecida en 2007 (…) Y el rostro que descubrí es un rostro de paternidad, de paciencia, de amabilidad, de ternura, en algún momento de timidez, pero sobre todo un rostro providencial”, señaló.
A su vez, el nuncio apostólico en Estados Unidos, Christophe Pierre, recordó varios de los discursos de Benedicto XVI en sus visitas a Brasil y México.
Los últimos en tomar la palabra fueron el exministro de Cultura de Italia Rocco Buttiglione y Flaminia Giovanelli. Aunque no estuvieron entre los panelistas, los obispos mexicanos Felipe Arizmendi y José Trinidad Zapata también compartieron testimonios sobre el fallecido Papa.— IVÁN CANUL EK

