WASHINGTON (AP).— La primera visita de un presidente estadounidense a México en casi una década no ha podido tener mejores prolegómenos para las relaciones bilaterales.

En vísperas del viaje, Joe Biden anunció un importante cambio en la política migratoria, aplaudido por su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y criticado por organizaciones de derechos humanos, con el que aumentarán las devoluciones de migrantes a México en la frontera a cambio de más visas.

En México, las fuerzas armadas de López Obrador detuvieron a uno de los hijos del encarcelado narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán a pesar de que los pistoleros del Cártel de Sinaloa intentaron evitarlo y la operación costo 29 vidas. Ovidio Guzmán “El Ratón” es buscado por Estados Unidos por tráfico de drogas.

Ambos presidentes, junto con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se reunirán en Ciudad de México el lunes y martes para una cumbre norteamericana en la que, a pesar del reciente acuerdo migratorio, habrá muchos temas sobre la mesa: el cambio climático, la producción industrial, comercio, economía y cómo incrementar la influencia, integración, crecimiento y competitividad de América del Norte.

Biden llegará a Ciudad de México el lunes por la tarde donde tendrá un encuentro con López Obrador antes de que Trudeau se les una para la cena. La bilateral Estados Unidos-Canadá será el martes y luego la tripartita. Las reuniones entre los tres líderes norteamericanos se retomaron en noviembre en Washington después de cinco años. El miércoles será el encuentro México-Canadá.

Para Washington, los principales temas serán la migración, el narcotráfico y el impulso de Biden a los vehículos eléctricos y a la producción industrial.

López Obrador aspira a plantear que se desarrolle un gran plan regional de apoyo a los pobres del continente y se trate en términos de igualdad a todos los países latinoamericanos.

Además, México está buscando fondos para impulsar proyectos de energía solar y explotación de litio en medio de la controversia comercial en torno a sus leyes del sector eléctrico. Tanto Estados Unidos como Canadá consideran que esas normas violan el acuerdo de libre comercio norteamericano, el T-MEC, al considerar que privilegian a las empresas estatales mexicanas frente a las compañías privadas, más interesadas en invertir en energías limpias.

En cuanto a Canadá, el objetivo es simplemente “ganar algo de atención y espacio en esta cumbre”, comentó Louise Blais, experimentada diplomática canadiense.

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