WASHINGTON (EFE).— El gobierno estadounidense defendió sus actuaciones para rescatar al Silicon Valley Bank y el Signature Bank, que evitaron que la crisis bancaria se expandiera a otras entidades, ya que el riesgo de contagio era alto.

Así lo aseguró ayer el presidente de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), Martin Gruenberg, ante el comité bancario de el Senado, en una comparecencia especial convocada a raíz de las caídas de los dos bancos.

“Creo que la evidencia sugería a partir de los fracasos secuenciales que había un riesgo significativo de contagio a otras instituciones. Y, de hecho, durante ese fin de semana, vimos un estrés grave en otras instituciones (…) Creo que hubiera habido un contagio y creo que hoy estaríamos en una situación peor”, afirmó.

Gruenberg respondió así a la pregunta del senador demócrata Sherrod Brown sobre cuál habría sido el impacto en los pequeños bancos y las pequeñas empresas en todo el país si los reguladores no hubieran tomado medidas para proteger los depósitos de los clientes.

El pasado 12 de marzo, los órganos reguladores de Estados Unidos lanzaron un plan para proteger los depósitos del Silicon Valley Bank (SVB) y del Signature Bank tras su colapso.

El Departamento del Tesoro, la Reserva Federal (Fed) y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, en inglés) anunciaron que los clientes tendrían acceso a todo el dinero depositado en estas entidades.

La Fed puso además en marcha una línea de liquidez para bancos con dificultades de financiación con el objetivo de evitar que la desconfianza se contagiara a otras entidades y que lo sucedido no trajera una crisis financiera más profunda.

Costo del rescate

Según datos ofrecidos por Gruenberg, la FDIC calcula que el costo de rescatar al SVB ascendió a 20,000 millones de dólares y el del Signature Bank fue de 2,500 millones de dólares.

“Me gustaría enfatizar que estas proyecciones están sujetas a una incertidumbre significativa y es probable que cambien, según el valor final obtenido de cada administración judicial”, apuntó Gruenberg, quien recordó que los reguladores están llevando al cabo una profunda investigación sobre lo sucedido, cuyas conclusiones se presentarán en las próximas semanas.

En la comparecencia, el funcionario estuvo acompañado del vicepresidente de la Junta de Gobernadores de la Fed, Michael S. Barr, quien afirmó que estos bancos quebraron porque “su administración no abordó adecuadamente el riesgo claro de la tasa de interés y el riesgo claro de liquidez”.

Ante una pregunta de la senadora demócrata Tina Smith sobre si el regulador está monitoreando los riesgos para los bancos de las constantes subidas de las tasas de interés, Barr insistió en que “el sistema bancario es sólido y resistente”.

También testificó la subsecretaria del Tesoro para Finanzas Nacionales, Nellie Liang, quien destacó que “la economía estadounidense se basa en un sistema bancario saludable, que incluye bancos grandes, pequeños y medianos” y que, por lo tanto, la caída de estos bancos requería una respuesta rápida” que se ofreció.

“En los días siguientes, el Gobierno federal tomó medidas decisivas para fortalecer la confianza del público en el sistema bancario estadounidense y proteger la economía estadounidense”, afirmó.

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