El papa Francisco (al fondo) durante la puesta en marcha de la Congregación General del Sínodo de Obispos, ayer en la Ciudad del Vaticano
Vatican City (Vatican City State (holy See)), 04/10/2023.- A handout picture provided by the Vatican Media shows Pope Francis (C, background) during the General Congregation of the Synod of Bishops, at the Vatican, Vatican City, 04 October 2023. (Papa, Obispo) EFE/EPA/VATICAN MEDIA HANDOUT PHOTO TO BE USED SOLELY TO ILLUSTRATE NEWS REPORTING OR COMMENTARY ON THE FACTS OR EVENTS DEPICTED IN THIS IMAGE HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES/NO ARCHIVES

CIUDAD DEL VATICANO (AP).— Pocas veces en los últimos tiempos una reunión vaticana generó tanta esperanza, expectación y temor como la gran cumbre sobre el futuro de la Iglesia católica de tres semanas, a puerta cerrada, que se inició ayer.

No se tomarán decisiones vinculantes y es apenas la primera sesión de un proceso de dos años.

Sin embargo, ya trazó una clara línea de batalla en la perenne división entre izquierda y derecha en la Iglesia y marca un momento decisivo para el papa Francisco y su agenda reformista.

En el Sínodo de Obispos, que empezó ayer con una misa solemne en la Plaza de San Pedro, presidida por el Pontífice jesuita, están en discusión los llamados a tomar medidas concretas para dar a las mujeres más funciones decisorias en la iglesia, incluso como diaconisas, y para que el común de los fieles tenga mayor voz en la gobernanza.

También se discute cómo admitir mejor a los homosexuales y a otros que han sido marginados por la iglesia, y tomar medidas para verificar cómo los obispos ejercen su autoridad para prevenir abusos.

En su homilía, Francisco reconoció las divisiones ideológicas existentes, pero instó a los fieles a dejarlas a un lado y, en su lugar, escuchar al Espíritu Santo.

Luego recordó que su homónimo, san Francisco de Asís, cuya fiesta se celebró ayer, también afrontó divisiones y tensiones durante su vida, y respondió con oración, caridad, humildad y unidad cuando le dijeron “Ve y reconstruye mi iglesia”.

“¡Hagamos lo mismo!”, afirmó Francisco. “Y si el pueblo sagrado de Dios con sus pastores de todo el mundo tienen expectativas, esperanzas e incluso algunos temores sobre el sínodo que estamos comenzando, sigamos recordando que ésta no es una reunión política, sino una convocatoria en el espíritu; no un parlamento polarizado, sino un lugar de gracia y comunión”.

El sínodo es histórico desde antes incluso de su inicio porque el Pontífice decidió permitir que las mujeres y los laicos voten junto a los obispos en cualquier documento final que genere.

Aunque menos de un cuarto de los 365 integrantes con derecho a voto no son obispos, la reforma supone un cambio radical con respecto a un sínodo centrado en la jerarquía y una evidencia de la creencia de Francisco de que la Iglesia debe girar más en torno a su rebaño que a sus pastores.

“Este es un punto de inflexión”, afirmó JoAnn Lopez, una ministra laica nacida en India que ayudó a organizar los dos años de consultas previas en las parroquias donde trabajó en Seattle y Toronto.

“Es la primera vez que las mujeres tienen una voz cualitativamente diferente en la mesa y la oportunidad de votar en la toma de decisiones es enorme”, agregó.

De un vistazo

Agenda

La agenda de la Cumbre también llamados a tomar medidas concretas para que más mujeres ocupen puestos decisorios en la Iglesia, incluyendo en el cargo de diáconos, y para que los laicos tengan más voz en el gobierno de la institución.

Marginados

También se están estudiando formas de acoger mejor a los homosexuales y a otros marginados por la Iglesia, así como nuevas medidas de rendición de cuentas para comprobar cómo ejercen su autoridad los obispos y evitar abusos.

Comisiones

El Papa ya convocó a dos comisiones de estudio para investigar el tema.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán