BERLÍN (EFE).— La ONG ambientalista internacional Greenpeace colocó ayer lunes sobre las escaleras del célebre edificio berlinés del “Reichstag”, sede de la Cámara Baja del Parlamento alemán o “Bundestag”, un pulpo inflable gigante para protestar contra la minería en aguas profundas, con motivo del inicio de las deliberaciones internacionales sobre ese sector.
“Paren la minería en aguas profundas”, indicó una de las pancartas que llevaba la quincena de activistas de Greenpeace, que protestaba en Berlín junto al inflable rosa, que medía unos diez metros de altura.
La protesta tuvo lugar el mismo día en que la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas inglesas), organización con sede en Kingston, la capital jamaicana, inicia su reunión de representantes de 170 países, en la que hasta el próximo 25 de julio debatirán sobre un eventual inicio de la minería en aguas profundas a nivel global.
El impulso de esta actividad económica se ha convertido en una de las prioridades de Gobiernos como el de Estados Unidos, desde el que se quieren “tomar medidas inmediatas para acelerar el desarrollo responsable de los recursos minerales de los fondos marinos”, según señaló una orden ejecutiva firmada el pasado mes de abril por el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.
Fondos marinos, “nueva fiebre de oro”
De acuerdo con Greenpeace, los fondos marinos se han convertido “en el objetivo de una nueva fiebre del oro” en la que “la industria minera de los fondos marinos quiere extraer allí metales raros”, algo que ha llevado a esta y otras oenegés a protestar y protagonizar acciones como la que tuvo lugar frente al edificio del “Bundestag”.
Entre otras cosas, los activistas de Greenpeace pidieron junto a su pulpo una moratoria contra la minería en aguas profundas además de un compromiso explícito de Alemania de que no autorizará esta actividad.
“El Gobierno alemán tiene que comprometerse claramente contra el inicio de la minería de aguas profundas para evitar daños irreversibles en los fondos marinos”, dijo Anna Saito, experta de Greenpeace en minería de aguas profundas, en un comunicado.
“Debemos proteger este hábitat aún intacto de intervenciones precipitadas y destructivas”, manifestó.
Greenpeace reprocha a Alemania las actividades prospectivas del Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR).
El BGR y la empresa estadounidense Impossible Metals quieren iniciar pruebas para la explotación minera en el Océano Pacífico el próximo año.
Greenpeace señaló también que “los gobiernos no son impotentes ante la con-vivencia de los mineros de aguas profundas con Trump”, quien firmó la orden ejecutiva con el fin de reducir la dependencia de Estados Unidos de proveedores extranjeros de minerales críticos.
“Estamos presenciando los peligros que surgen cuando las naciones toman medidas unilaterales sin considerar las consecuencias colectivas (…) Las profundidades marinas no deben ser víctimas de la usurpación depredadora de las corporaciones”, afirmó Louisa Casson, activista de Greenpeace presente en Jamaica.



