A pesar al mal tiempo, la multitud esperó ayer al papa León XIV
A pesar al mal tiempo, la multitud esperó ayer al papa León XIV
  • A pesar al mal tiempo, la multitud esperó ayer al papa León XIV
  • El papa León XIV sostiene a un niño durante un recorrido por la plaza de San Pedro del Vaticano, ayer, antes de su audiencia de los miércoles

CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El papa León XIV recordó ayer miércoles “a los niños de Ucrania, Gaza y otras regiones del mundo golpeadas por la guerra”, e instó a rezar por ellos a los miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro del Vaticano para la audiencia general.

“Recordad en vuestras oraciones y en vuestros proyectos humanitarios también a los niños de Ucrania, Gaza y otras regiones del mundo afectadas por la guerra”, dijo el pontífice durante el saludo a los fieles de lengua polaca.

El Papa mencionó que ayer se celebró el Día Nacional de los Niños Polacos Víctimas de la Guerra, “que conmemora simbólicamente sus sufrimientos y su contribución a la reconstrucción de Polonia después de la Segunda Guerra Mundial”.

En su saludo a los fieles de lengua árabe, León XIV se dirigió “en particular a los procedentes de Tierra Santa”: “Os invito a transformar vuestro grito en los momentos de prueba y tribulación en una oración confiada, porque Dios siempre escucha a sus hijos y responde en el momento que considera mejor para nosotros”.

Mientras que al saludar a los fieles de habla hispana, el papa estadounidense y peruano instó a “dar voz a los sufrimientos de la humanidad” para que “se convierta en fuente de esperanza para todos”.

Previamente, durante su catequesis, el Papa apeló a “no ceder ante el cinismo” y “a seguir creyendo que otro mundo es posible”, mientras aseguraba que no hay que tener miedo de “gritar” todo lo que se siente.

“En el viaje de la vida, hay momentos en los que reprimir todo lo que sentimos puede consumirnos lentamente. Jesús nos enseña a no tener miedo de gritar, siempre que sea de forma sincera, humilde” porque “un grito nunca es inútil si nace del amor”, subrayó

Posteriormente dijo: “Es una forma de no ceder al cinismo, de seguir creyendo que otro mundo es posible”, pues “gritar es decir que estamos aquí, que no queremos apagarnos en el silencio, que todavía tenemos algo que ofrecer”.

A pesar del mal tiempo tras las fuertes tormentas que afectan a Roma, la plaza estaba abarrotada de fieles y, antes de comenzar la audiencia el Papa la recorrió a bordo del papamóvil para saludar y bendecir a numerosos niños.

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