Mohammed Aliyu, de 11 años, dijo que le picaban los ojos y que a veces sentía movimientos extraños alrededor de ellos. Había contraído esquistosomiasis en el pasado. Credit: Taiwo Aina/The New York Times

Para los niños de Gwagwalada, el río que bordea su pueblo es un destino preferido. No importa que sus padres les prohíban jugar en el agua, ni que el agua esté infestada de diminutos platelmintos que se instalan en sus intestinos.

Al fin y al cabo, no hay mucho que hacer en esta zona al oeste de Abuja, la capital de Nigeria, ni una forma mejor de mantenerse fresco cuando la temperatura se dispara.

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