Algunos artículos de primera necesidad en la línea de caja de un supermercado en Estados Unidos, en momentos en que millones de familias norteamericanas enfrentan incertidumbre sobre la continuidad de los beneficios del programa SNAP durante el cierre parcial del gobierno
Algunos artículos de primera necesidad en la línea de caja de un supermercado en Estados Unidos, en momentos en que millones de familias norteamericanas enfrentan incertidumbre sobre la continuidad de los beneficios del programa SNAP durante el cierre parcial del gobierno

WASHHINGTON (AP).— La Corte Suprema de Estados Unidos y el Congreso deberán definir esta semana el futuro inmediato del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), que ayuda a uno de cada ocho estadounidenses a comprar alimentos. La incertidumbre ha dejado a millones de familias con beneficios reducidos o suspendidos en medio del cierre parcial del gobierno federal.

La administración del presidente Donald Trump solicitó al máximo tribunal mantener la suspensión parcial de pagos, argumentando que los fondos podrían ser necesarios en otras áreas prioritarias. El fallo se espera para hoy y determinaría si los estados pueden volver a otorgar los beneficios completos del programa.

Las decisiones judiciales han variado de estado en estado. Mientras que en Hawai y Nueva Jersey los beneficiarios han recibido sus asignaciones completas, en Nebraska y Virginia Occidental no se ha entregado ninguno de los pagos. En Texas y Carolina del Norte, los apoyos se distribuyen de forma parcial.

El cierre del gobierno federal ha afectado la financiación regular del programa, que provee asistencia alimentaria a unos 42 millones de personas. La administración Trump detuvo los fondos plenos desde octubre, lo que provocó una serie de demandas y fallos judiciales contradictorios en varios distritos.

En Pensilvania, algunos beneficiarios recibieron sus pagos completos el viernes pasado, pero otros, como Jim Malliard, de 41 años, siguen esperando. Malliard, cuidador de su esposa ciega y su hija enferma, declaró que su familia sobrevive con apenas lo que queda en su despensa. “Decir que la ansiedad ha sido mi problema durante las últimas dos semanas es quedarse corto”, expresó.

Redes de apoyo

En distintos puntos del país, ciudadanos y organizaciones han comenzado a organizar redes de apoyo comunitario. En Carthage, Nueva York, la maestra Ashley Oxenford instaló una “pequeña despensa de alimentos” frente a su casa para ayudar a vecinos afectados. “He gastado dinero en cosas más tontas que tratar de alimentar a otras personas durante una hambruna fabricada”, dijo.

El lunes, un tribunal de apelaciones determinó que el financiamiento completo debe reanudarse, y esa orden entraría en vigor ya, salvo que la Corte Suprema intervenga nuevamente. La decisión marcará un punto clave en el manejo del cierre gubernamental y la autoridad sobre fondos sociales.

Mientras tanto, el Senado aprobó una legislación para reabrir el gobierno, incluyendo la reposición de fondos de SNAP. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, convocó a los legisladores a regresar a Washington para considerar el acuerdo bipartidista alcanzado en el Senado.

El presidente Trump no ha confirmado si firmará el proyecto de ley, aunque declaró el domingo que “parece que estamos cerca del fin del cierre”. Sin embargo, incluso si el acuerdo avanza, no está claro cuándo podrían restablecerse plenamente los beneficios.

En documentos presentados ante la Corte Suprema, el procurador general D. John Sauer sostuvo que el restablecimiento de los pagos debe ser resuelto por el Congreso, no por los tribunales.

Regresan para votar terminar el cierre

Los congresistas estadounidenses se preparan para regresar de urgencia a la capital con el fin de votar un proyecto de extensión presupuestaria que podría poner fin al cierre federal más prolongado en la historia del país, que ya suma 42 días.

La Cámara de Representantes podría celebrar la votación hoy, siempre que las negociaciones entre republicanos y demócratas avancen. El Senado aprobó la medida gracias al apoyo de ocho demócratas moderados que se unieron a la bancada republicana, que cuenta con una mayoría en Cámara Baja.

El presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, exhortó a los legisladores a regresar “ya mismo” a Washington para reanudar sesiones, interrumpidas desde septiembre. Sin embargo, los retrasos y cancelaciones aéreas, consecuencia de la escasez de controladores provocada por el cierre, han complicado el retorno de los congresistas.

El representante republicano Derrick Van Orden, de Wisconsin, informó que viaja en motocicleta rumbo a Washington, un trayecto de 16 horas que emprendió al desconfiar de los vuelos. “Va a hacer un poco de frío, pero cumpliré con mi deber. Vamos a encarrilar de nuevo a este país”, declaró.

El demócrata Hakeem Jeffries afirmó que su partido “se opondrá con firmeza” al plan, al considerar insuficiente la financiación prevista para sanidad pública.

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