WASHINGTON (AP).— La economía de Estados Unidos mostró señales de debilitamiento incluso antes del inicio de la guerra con Irán, según datos publicados el viernes por el Departamento de Comercio, que evidencian una desaceleración del crecimiento, debilidad en el consumo y presiones inflacionarias persistentes que podrían agravarse con el aumento reciente en los precios de la gasolina y la energía.
El informe oficial señala que el producto interno bruto (PIB) estadounidense creció a una tasa anual de 0.7% entre octubre y diciembre, una cifra revisada a la baja respecto al 1.4% estimado inicialmente, lo que refleja una pérdida de impulso al cierre del año pasado. La revisión confirma que el avance económico se redujo con fuerza frente al 4.4% registrado en el tercer trimestre y el 3.8% del segundo trimestre.
El debilitamiento se vio influido, entre otros factores, por el cierre del gobierno federal que se prolongó 43 días el otoño pasado, lo que redujo el gasto y la inversión del gobierno a una tasa de 16.7%, restando 1.16 puntos porcentuales al crecimiento del último trimestre.
“Tras dos lecturas consecutivas sólidas en el segundo y el tercer trimestre, se esperaba que la economía se suavizara al acercarse el cierre del año. Ahora está cada vez más claro que la economía no solo se desaceleró, sino que tropezó al cruzar la línea de meta”, señaló Jim Baird, director de inversiones de Plante Moran Financial Advisors. El especialista añadió que “el cierre del gobierno fue un factor importante en la pérdida de impulso, pero también influyó una fuerte caída del crecimiento del consumo”.
Golpe al consumidor
Los datos también muestran que el gasto de los consumidores —principal motor de la economía estadounidense— avanzó con debilidad al inicio del año. En enero aumentó 0.4%, pero apenas 0.1% después de ajustarlo por inflación.
Los ingresos personales, ajustados por impuestos y transferencias, crecieron 0.9%, en parte debido a cambios tributarios de 2025 que redujeron las retenciones fiscales. Sin embargo, el crecimiento salarial se enfrió respecto al año anterior y los datos recientes indican que los hogares han reducido su nivel de ahorro, mientras las familias de menores ingresos han acumulado mayores niveles de deuda.
La inflación continúa siendo un factor de presión. Un indicador seguido de cerca por la Reserva Federal subió 2.8% en enero respecto al mismo mes del año anterior, aunque economistas prevén que la cifra podría superar el 3.5% en los próximos meses.
La situación podría agravarse por el encarecimiento del combustible. El precio promedio nacional de la gasolina se elevó a 3.63 dólares por galón, frente a 2.94 dólares hace un mes, de acuerdo con datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). Durante la guerra con Irán, el precio se ha acercado a los 4 dólares por galón, presionando los presupuestos familiares.
La economista jefe de KPMG, Diane Swonk, advirtió que las presiones inflacionarias ya se observaban antes del conflicto en Oriente Medio. “Las presiones inflacionarias subyacentes ya iban en aumento antes de la guerra en Oriente Medio y están listas para intensificarse”, afirmó.
Según Swonk, algunos funcionarios de la Reserva Federal podrían considerar aumentar las tasas de interés en su reunión de la próxima semana, aunque lo más probable es que el banco central mantenga sin cambios su política monetaria.
Tasas en aumento
Las tasas hipotecarias aumentaron desde el inicio del conflicto, lo que podría afectar al mercado inmobiliario estadounidense, que atraviesa una caída desde 2022, cuando los costos de financiamiento comenzaron a subir tras los mínimos alcanzados durante la pandemia.
Al mismo tiempo, el mercado laboral muestra señales de debilidad. El mes pasado, empresas, organizaciones sin fines de lucro y agencias gubernamentales recortaron 92,000 empleos, mientras que durante 2025 la economía ha generado menos de 10,000 puestos de trabajo al mes, el ritmo de contratación más débil fuera de periodos de recesión desde 2002.
Aunque las empresas publicaron casi 7 millones de vacantes en enero, frente a 6,6 millones en diciembre, la contratación se mantuvo prácticamente sin cambios, lo que sugiere cautela empresarial ante la incertidumbre económica y el posible impacto de tecnologías como la inteligencia artificial.
La confianza de los consumidores también refleja ese escenario. El índice de la Universidad de Michigan mostró que el sentimiento general cayó después del inicio del conflicto con Irán.
“Las entrevistas completadas antes de la acción militar en Irán mostraron una mejora del sentimiento respecto al mes pasado, pero las lecturas más bajas observadas durante los nueve días posteriores borraron por completo esas ganancias iniciales”, explicó Joanne Hsu, directora de la encuesta.
