MADRID (EFE).— El excandidato presidencial venezolano Edmundo González Urrutia, exiliado en España desde 2024, dijo ayer que la convivencia significa “comprender que la dignidad humana está por encima del poder”, que la libertad “pertenece a todos”, y el mayor desafío de reconstruir Venezuela será recuperar instituciones y, sobre todo, la confianza.
La Fundación Profesor Manuel Broseta de España entregó ayer el XXXIV Premio de Convivencia a los opositores González Urrutia y la premio nobel de la Paz María Corina Machado, en este caso ausente, quienes lamentaron la tragedia de los terremotos sufridos recientemente por su país, reprocharon la gestión de las autoridades chavistas y valoraron el apoyo y la solidaridad internacionales.
Este premio, concedido por la “lucha y perseverancia contra la dictadura venezolana” y entregado en el Senado español, es una “responsabilidad” por lo que representa, así que González Urrutia lo recibió con “un profundo sentido del deber”, porque se extiende a “millones” de venezolanos.
“La convivencia es una tarea permanente”, apuntó, y “las sociedades se fortalecen cuando aprenden a resolver sus diferencias desde la libertad, el respeto y las instituciones”.
El opositor destacó que la justicia hace posible una paz duradera, y que el respeto a las instituciones protege la libertad de cada ciudadano.
Denunció que durante años los venezolanos vieron cómo la división acabó por ser un “instrumento de poder”, y el daño más profundo no fue solo el “deterioro del Estado”, sino el del “vínculo que une a toda una sociedad”.
En un discurso remitido y leído durante la ceremonia, María Corina disculpó su ausencia porque “las dificultades inherentes” a la lucha de los venezolanos por la democracia “no dejan nunca de multiplicarse”.
La líder subrayó “el valor (…) de la necesidad de trabajar juntos para derrotar las amenazas” que las democracias enfrentan hoy “por igual”.
