• Mais Al-Gharam sostiene a su hijo en brazos junto a sus hermanos de Gaza, a quienes se les concedieron pasaportes israelíes tras librar una larga lucha legal, en su casa en Nazaret, Israel, el 8 de julio de 2026.
  • Mais Al-Gharam abraza a su hermana de 8 años Arjwan, tras reunirse por fin en su casa en Nazareth, Israel, el 8 de julio, después de casi tres años
  • Fady al-Gharam (izquierda) y sus hermanas inspeccionan la casa de su familia, dañada durante la guerra entre Israel y Hamás, en Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza, el 4 de junio de 2026, mientras están en proceso de obtener pasaportes israelíes. (AP Foto)
  • Arjwan al-Gharam camina entre los escombros en el interior de su casa, el 4 de junio de 2026, en Nuseirat

NAZARET, Israel (AP).— La última vez que Mais al-Gharam vio a sus siete hermanos fue en la Franja de Gaza dos meses antes de la guerra. Eso fue antes de que ella abandonara el sitiado territorio palestino para irse a vivir a Israel y antes de que un ataque aéreo israelí contra la casa familiar matara a sus padres y a su hermano menor.

Pero ese día, esperaba con ilusión fuera del paso fronterizo israelí de Kerem Shalom, buscando con la mirada un atisbo de sus hermanos sobrevivientes mientras salían de Gaza.

“Nunca dejamos de ser una familia”, dijo Mais, de 23 años y la mayor de ocho hermanos, hijos de un padre gazatí y de una madre que era ciudadana palestina de Israel. “Pero cada día me preguntaba si volvería a verlos”.

La familia se reunió por fin este mes tras un esfuerzo de años por parte de Mais y de un equipo de abogados para sacar a sus hermanos y hermanas de la Franja. Mais logró conseguir pasaportes israelíes para sus hermanos nacidos en Gaza, de entre 8 y 22 años, y había hecho los trámites para que fueran a vivir con ella.

Pero aunque se habían vuelto a encontrar, nunca podrían recuperar lo que perdieron. “Es como volver de entre los muertos”, afirmó Faraj al-Gharam, el abuelo materno, refiriéndose a sus nietos.

En Gaza, afirmó, “la vida humana no vale nada”.

Familias separadas

La historia de la familia comienza en 2002, cuando Murad al-Gharam, natural de Gaza, trabajaba en la construcción en Israel con un permiso temporal. Allí conoció a Amal Karim, una ciudadana palestina de Israel que vivía en Nazaret, y se casaron. Pronto tuvieron una niña y la llamaron Mais.

Cuando Murad y Amal se conocieron, la Segunda Intifada estaba en pleno apogeo; Israel endureció las restricciones a los permisos de trabajo, por lo que la pareja se mudó a Gaza y se establecieron con Mais en Nuseirat; ahí tuvieron siete hijos más.

Con los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, todo cambió. Mientras Israel se preparaba para invadir, la familia tuvo que decidir qué hacer. Mais ya había emigrado de regreso a Nazaret, donde encontró trabajo y se casó. Y aunque los siete hijos que nacieron en Gaza tenían derecho a solicitar la ciudadanía israelí a través de su madre, su padre no tenía esa opción, por lo que decidieron quedarse.

A unos 160 kilómetros, Mais esperaba ansiosa noticias cada día, que eran escasas después de que Israel cortara la electricidad en Gaza y dejara fuera de servicio las redes de telefonía celular e internet.

El 10 de julio de 2024, a las seis de la mañana, un bombardeo israelí destrozó la casa de la familia, matando a su madre, su padre y su hermano Maisara.

Mientras sus hermanos mantenían a flote a la familia en Gaza, Mais actuó de inmediato en Israel, decidida a salvarlos ante el rápido deterioro de las condiciones allí.

El mismo día del ataque, se puso en contacto con HaMoked, un grupo israelí de derechos, para iniciar los trámites y procedimientos necesarios para reunirse con sus hermanos y llevarlos a Nazaret.

Empezaron a redactar cartas dirigidas al Ministerio del Interior israelí y al Cogat, el organismo militar que supervisa los cruces y los asuntos humanitarios en Gaza.

En ese momento, la reunificación parecía imposible. Mais necesitaba permisos para que ellos entraran a Israel, una orden judicial que designara a Zuhour, el hermano mayor en Gaza, como tutor legal de los menores y seis solicitudes de ciudadanía israelí aceptadas.

Según HaMoked, el Ministerio del Interior de Israel rechazó inicialmente la solicitud para aplicar el procedimiento de familia dividida para reunir a los al-Gharam porque su madre había muerto.

La familia tuvo entonces que someterse a pruebas de ADN para demostrar la relación de los hermanos con Mais, una ciudadana israelí. Después, los hermanos tuvieron que hacer otro viaje para firmar la documentación para sus pasaportes israelíes.

Finalmente, llegaron a Israel el 8 de julio, casi dos años después del día en que se produjo el letal ataque contra su casa.

El viaje de medio día hasta Nazaret sacó a los hermanos de entre los escombros de Gaza. Hablaron de esperanzas cotidianas, como pasar tiempo con la familia, ir a la escuela y al médico; habían cumplido su máxima prioridad: reunirse.

“La familia”, dijo Jwaher, uno de los hermanos, “es lo más importante”.

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