• Captura tomada del video de María Corina Machado, en donde dirigió ayer un mensaje para el gobierno de Donald Trump
  • El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, se reúne con la presidenta Delcy Rodríguez, en el palacio de Miraflores, el miércoles en Caracas

CARACAS (EFE).— La líder opositora venezolana María Corina Machado dijo ayer a la Administración de Donald Trump que los “enemigos” de Estados Unidos se encuentran en el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, seis días después de la firma de un histórico acuerdo petrolero que otorga a Washington el control de más del 20% de las reservas de crudo venezolano.

“Los enemigos de los Estados Unidos en Venezuela están hoy en Miraflores”, dijo María Corina en un video publicado en sus redes sociales, en su primera reacción al convenio petrolero y un día después de la visita a Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, que sirvió de marco para la firma de varios acuerdos con empresas de Estados Unidos e Italia.

La opositora explicó que tardó en pronunciarse sobre el acuerdo porque estaba intentando “conseguir” la mayor información posible al respecto, pero advirtió de que “aún no se conoce el verdadero alcance” del mismo.

“¿Quién firma? ¿Qué es realmente lo que se firma? ¿Quién pone el dinero? ¿Quién da las garantías? ¿Cómo beneficia esto a los venezolanos?”, cuestionó María Corina, quien considera que este acuerdo se firmó con un régimen “ilegítimo”.

En su opinión, el sector petrolero es “solo una parte de la inmensa reconstrucción” de Venezuela que, aseguró, “necesita mucho más que dinero”.

“En un país con las dimensiones y la fragilidad institucional de Venezuela, ningún sector podrá funcionar de manera aislada”, continuó

Por ello, insistió en que para el desarrollo del país es necesario que haya un gobierno electo por el voto popular. “Todo esto requiere trabajar de forma sostenida bajo los principios innegociables de transparencia absoluta, legalidad y eficiencia. Y esto solo es posible con la legitimidad y la estabilidad que ofrece un gobierno serio y democrático. Los venezolanos sabemos que no hay desarrollo posible sin instituciones sólidas (…) Esa es la única y verdadera garantía de éxito y estabilidad para cualquier inversión de gran escala”, añadió.

El pasado viernes, los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela anunciaron un convenio histórico en materia petrolera alcanzado casi ocho meses después del acercamiento entre el gobierno de Delcy Rodríguez y la Administración de Trump, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero.

Rodríguez ha destacado que el acuerdo prevé el desarrollo de 17 campos estratégicos, con “un potencial probado de 65,000 millones de barriles de petróleo”.

Asimismo, explicó que, tomando como referencia un precio de 65 dólares por barril, el país puede recibir 209,335 millones de dólares en virtud del convenio.

La Casa Blanca confirmó además que entregó una concesión de 100 años a la compañía privada North American Blue Energy Partners (Nabep), del cuestionado empresario Alejandro Betancourt, para explotar el petróleo venezolano.

Crece indignación

En Venezuela, el anuncio del acuerdo ha generado escepticismo. Algunos dicen que no les sorprende; creen que tomar el control del petróleo venezolano era el objetivo final cuando el presidente Donald Trump ordenó la captura de Maduro.

“No solamente es preocupante, es indignante porque uno como gota en el océano no tiene poder para intervenir”, dice Lisandro Castro, un arquitecto en Caracas, en entrevista con The Associated Press. “Hay una verdadera preocupación colectiva en este momento en Venezuela por lo que estamos viendo”.

“Todo lo que sucedió el 3 de enero no fue sino simple y llanamente una estrategia para poder estar aquí donde estamos hoy”, según Castro, el arquitecto. “Es decir, meterse de lleno en los quehaceres energéticos del país y plenamente para usufructo y beneficio particular y no para para un fin verdaderamente interesante para nosotros los venezolanos”.

“Bueno, por una parte, pues uno siente y piensa que se ha entregado una de las mayores reservas de petróleo”, dice a la AP afuera de su casa Erwin Ayala, un trabajador petrolero. “Pero si es para el bien del país y para las futuras generaciones, pues sí, estamos de acuerdo en eso, porque de qué se vale tener tanto petróleo si no hay la maquinaria, no hay la tecnología de extraerlo?”.

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