La pandemia de Covid-19 trajo consigo un importante número de menores de edad no vacunados, debido al temor de los padres de exponer al contagio a sus hijos al asistir a los centros de salud. Sin embargo, las autoridades sanitarias han lanzado campañas para exhortar a los padres y tutores a continuar con la vacunación infantil.
Y es que la omisión de vacunas puede hacer resurgir enfermedades antes erradicadas, como el sarampión, entre otras. Aunque actualmente el mundo tiene una carrera contrarreloj a fin de apaciguar las “olas” del Covid-19, que ha urgido a los gobiernos a incluir en su estrategia de vacunación a los menores de edad.
¿Por qué es importante vacunar a bebés y niños?
Cabe recordar que desde el nacimiento se cuenta con un calendario de vacunas, el cual puede -y debe- leerse en la Cartilla Nacional de Salud (Niñas y niños de 0 a 9 años). En dicha cartilla se establece cuáles son las vacunas que el Sector Salud en México aplica a menores de edad y su tiempo de aplicación.

Como se sabe, las vacunas ayudan a prevenir las enfermedades, ayudando al sistema inmunológico a generar anticuerpos que combatan futuras infecciones. Por ejemplo, en México la primera vacuna que se aplica al nacer y con una única dosis es la de BCG, para prevenir la tuberculosis. Le sigue la de la hepatitis B.
¿Qué pasa si no vacuno a mi bebé en el tiempo que dicta la cartilla nacional de salud?
Sin embargo, aunque algunas vacunas pueden ser aplicadas un poco después del tiempo reglamentario (dos meses o cuatro meses cumplidos), los especialistas recomiendan no dejar pasar mucho tiempo entre una dosis y otra.
También pueden sugerir no administrar alguna si se considera que ha pasado mucho tiempo para poder aplicarla, por ejemplo, la vacuna pentavalente acelular; que previene la difteria, tosferina, tétanos, poliomielitis e infecciones por H. influenzae b; se administra durante los primeros 18 meses de vida del niño. La última dosis se aplica justamente al año y medio del menor, pero -de no aplicarse entonces- no se recomienda su administración, pues podría causar reacciones adversas en el pequeño.
¿Qué tiene de malo retrasar las vacunas de mi bebé si planeo ponérselas en el futuro?
De acuerdo con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la tabla o calendario de vacunación establecida para los menores de edad busca generar la inmunidad desde una edad temprana, antes de que los bebés y niños puedan entrar en contacto con enfermedades mortales.
Ante la duda de retrasar las vacunas, el CDC advierte que “los bebés y los niños pequeños que siguen calendarios en los que se retrasan las fechas de vacunación o se dejan algunas afuera, están en riesgo de contraer enfermedades durante el lapso en que demore la vacunación”.
Además, recuerda que es común que los niños pequeños se enfermen, sin embargo, algunas de estas infecciones pueden resultar en cuadros graves que ameriten hospitalización o, incluso, puedan resultar mortales.
“Demorarse o espaciar las fechas de vacunación deja a su hijo desprotegido cuando más necesita la protección de las vacunas. Por ejemplo, enfermedades como la Hib o la enfermedad neumocócica casi siempre ocurren en los primeros 2 años de vida. Y algunas enfermedades, como la hepatitis B y la tosferina (pertussis) son más graves cuando las contraen los bebés a una edad más temprana”.
¿La leche materna/lactancia puede reemplazar a las vacunas?
Aunque la leche materna es la primera fuente de anticuerpos para el bebé, la CDC recuerda que “la leche materna no protege a los niños contra todas las enfermedades”, aunque sí les brinda una amplia protección contra enfermedades respiratorias o infecciones de oído.
Cabe recordar que el sector salud en México periódicamente lanza campañas de prevención contra enfermedades como la influenza (a partir de los 6 meses, refuerzo al mes y anual hasta los 59 meses).
Actualmente, ante la crisis sanitaria de Covid-19 es necesario que al momento de presentarse a vacunar se mantengan los protocolos de prevención del contagio: lavado de manos, uso de cubrebocas y sana distancia.
