En la década de 1960, con el advenimiento del turismo psicodélico, el consumo de hongos alucinógenos, de lo que hablamos en la nota de portada, se extendió más allá de los fines ceremoniales. Los jóvenes hippies les dieron un “uso recreativo”.
En esos años, en búsqueda de sustancias naturales con potenciales propiedades farmacéuticas, los investigadores extranjeros exploraron el país y se encontraron con la curandera y chamana María Sabina, quien los inició en el uso ceremonial de la especie Psilocybe mexicana, hongos a los que llamaba “mis niños”.
Se consideran alucinógenos porque producen sustancias que alteran la percepción, el pensamiento y el humor.
La especie Psilocybe mexicana fue descrita en 1957 por el micólogo francés Roger Jean Heim; en 1958, el químico suizo Albert Hoffman aisló por primera vez sus compuestos que producen los efectos alucinógenos: la psilocibina y la psilocina.
Por otra parte, A. muscaria contiene dos sustancias psicoactivas: el ácido iboténico y el muscimol.
La mescalina, contenida en el peyote, actúa de manera similar a las sustancias alucinógenas de los hongos psilocibes. En cambio, los canabinoides de la marihuana no producen alucinaciones.
Los efectos
Los psilocibes producen los siguientes efectos:
Gigantismo o percepción alterada del espacio.
Hay reportes de que algunas alucinaciones se acompañan de la tendencia a evitar objetos o situaciones familiares.
Agorafobia o reticencia a exponerse a espacios abiertos.
El gigantismo, la neofobia y la agorafobia son efectos “muy subjetivos y difíciles de evaluar”, considera el investigador universitario Enrique Aguilar Ramírez.
A la psilocibina y a la psilocina de los hongos psilocibes, así como al ácido iboténico y al muscimol de Amanita muscaria, se les han atribuido propiedades psicoactivas.
Recientemente se han usado moléculas fúngicas para tratar desórdenes psiquiátricos, como la depresión y la ansiedad. Aún no se ha obtenido algún medicamento, pero se siguen estudiando moléculas relacionadas con los compuestos alucinógenos, para tratar sobre todo problemas mentales.
Estudios pendientes
¿Los hongos alucinógenos producen adicción? Con base en su experiencia, Teófilo Herrera, padre de la micología en la UNAM, dice que no.
Sin embargo, es un tema controversial. Antes se creía que no causaban adicción porque no liberan dopamina, pero, recientemente se ha establecido que los compuestos alucinógenos de los hongos tienen un efecto en el sistema dopaminérgico, relacionado con las adicciones o dependencias a fármacos.
“Son resultados controvertidos que ponen de manifiesto la necesidad de más investigaciones farmacológicas y toxicológicas para acabar de determinar el riesgo potencial de estas sustancias”, opina Aguilar Ramírez.
La degradación en el organismo de los compuestos alucinógenos no genera acetaldehído, metabolito asociado a los efectos de la resaca por intoxicación alcohólica, por eso se considera que el consumo de hongos alucinógenos no produce “cruda”, sólo causan alucinaciones durante “el viaje”.
Sin duda, puntualiza el maestro Aguilar Ramírez, los hongos alucinógenos son una fuente importante de investigación química y farmacológica porque contienen sustancias que pueden tener alguna aplicación terapéutica.
Sin embargo, debido a que los estudios realizados hasta el momento han sido insuficientes, hay que tomar su uso con cierta reserva. El riesgo de una sobredosis es que, además de las alucinaciones, causen miedo, pánico, ansiedad y paranoia.
