LEÓN (EFE).— Un grupo de investigadores diseñó un guante inteligente que incorpora sensores y que ha demostrado su utilidad para ayudar en los partos complicados, al detectar la posición del feto, aunque sus creadores consideran que sus aplicaciones pueden tener mucho más usos en la sanidad.
La ingeniera española Carmen Salvadores Fernández, desde el laboratorio donde trabaja en la University College London, explicó que los médicos que colaboran con el equipo de investigación validaron la utilidad del guante para detectar la posición del feto e indicarles la fuerza que deben ejercer en la cabeza del bebé y evitar así riesgos.
“Mi contribución principal dentro de este grupo consiste en el desarrollo de los sensores en sí y de la tecnología que llevan aparejada”, indicó la investigadora, que realiza su tesis doctoral centrada principalmente en estos trabajos.
Exploraciones
Afirmó que, “básicamente, lo que hemos hecho fue desarrollar unos sensores de fuerza que miden la presión que se ejerce sobre algo, y posteriormente surgió la idea de incorporarlos a los guantes que usan los médicos para sus exploraciones porque pensamos que podrían tener utilidad”.
Salvadores llegó a Londres a los 18 años para cursar Ingeniería Mecánica, que completó tres años después con la maestría integrada a estos estudios y posteriormente empezó el doctorado en la misma universidad con una beca de La Caixa, que concluirá este año.
Se trataba, señaló, de hacer los sensores lo suficientemente finos para que la percepción del médico en sus exploraciones no se viese afectada y, una vez que se logró este objetivo, se verificó que servían para comprobar la presión que se estaba aplicando en diferentes tipos de intervenciones.
“Este punto es una de las fortalezas de la investigación porque permite evitar que se traspasen límites, lo que incide en la seguridad de la práctica médica”, puntualizó la investigadora, que indicó que, una vez demostrada su utilidad en la asistencia a los partos, “se abre la puerta para otras aplicaciones porque al final medir fuerza en casi todas las especialidades médicas es algo habitual e importante”.
Explicó que las pruebas las realizaron con modelos de cabezas de recién nacidos que tienen en el laboratorio y han revelado que al ser sensores de fuerza también ofrecen ciertas pistas sobre la rigidez de los materiales que hay que utilizar.
Han tenido contacto, dijo, con mujeres que han pasado por partos difíciles para que evalúen el alcance de esta investigación y que han valorado especialmente que contribuye a que las embarazadas tengan que someterse a menos exploraciones en los momentos previos al alumbramiento, ya que en algunos casos tienen que ser asistidas hasta por cuatro especialistas si se detecta algún problema.
La entrevistada aseguró que este guante es especialmente útil en el caso de las cesáreas, “en las que hay que hacer mucha fuerza y puede causar daños al feto”.
También destacó que, si este proyecto supera los distintos controles de calidad y seguridad, los guantes se fabricarán en serie y costaría menos de un dólar cada unidad.
Un grupo de médicos ajenos a los que participaron en la investigación van a probar el guante en los modelos que existen en el laboratorio de la University College y posteriormente se hará en personas.
