En alguna ocasión has sufrido alguna quemadura, cortadura u otro accidente en casa y lamentaste no contar con un botiquín de primeros auxilios.

En caso contrario, tienes uno, pero a la hora de que requieres algún medicamento no está surtido.

Es importante tener el auxilio de un botiquín, ya que los accidentes domésticos son mucho más comunes de lo que imaginamos.

De acuerdo con diferentes estudios, la cocina es el lugar donde ocurren más accidentes; el uso de cuchillos, tijeras, aparatos eléctricos, elementos que alcanzan altas temperaturas o productos de limpieza pueden resultar nocivos si se utilizan de manera inadecuada.

Lo primero, es designar un lugar para un botiquín que esté al alcance cuando se requiera y que todos los integrantes de la familia sepan donde encontrarlo. En el caso de los niños, es importante explicarles su uso, pero evitar que tengan acceso a él sin la supervisión de un adulto.

¿Qué debe incluir un botiquín de primeros auxilios?

La lista puede ser extensa, pero entre los principales se considera lo siguiente: termómetro, analgésicos (paracetamol o ibuprofeno, recomendados para dolor, fiebre o inflamación), antigripales y antidiarreícos, estos últimos para infección leve.

Los antisépticos tampoco deben faltar, pues ayudan a evitar la entrada de gérmenes por alguna herida; vendas de diferentes tamaños en caso de que se presente alguna hemorragia, agua oxigenada, gasas esterilizadas, suero fisiológico y esparadrapo, éstas últimas para curar más rápido una herida.

En cada familia hay requerimientos médicos, ya sea por algún tratamiento, alergia, es importante designar un lugar específico de medicamentos dentro del botiquín si se decide guardarlos ahí.

Tampoco está de más incluir una lista con teléfonos de una clínica cercana, de un doctor familiar o particular, puede ser muy útil cuando se presente una emergencia.

Hay que considerar al botiquín de primeros auxilios un amigo y aliado.