De entre los padecimientos que más afectan a la población yucateca, las piedras de riñón o litiasis renal es uno de los más recurrentes y suele tornarse aún más en la temporada de calor, pues la formación de estos cálculos, a veces en extremo doloroso y en ocasiones imperceptibles, se producen por la falta de consumo de agua en cantidades suficientes, y una dieta con altas cantidades de sodio y grasas.
La presencia de piedras en el riñón como en la uretra —el delgado ducto que conecta a los riñones con la vejiga— puede llevar a la persona desde experimentar un dolor traumático hasta un imperceptible deterioro gradual de las funciones del riñón que no deja más camino que la extirpación y el trasplante se torna como la única alternativa.
Especialistas del Hospital Regional de Alta Especialidad de Yucatán (HRAE) señalan que en la entidad existen factores que condicionan la generación de piedras en riñones, de modo que no está de más tomarlos en cuenta para minimizar la formación de las mismas las cuales no distinguen edad, sexo ni condición social.
El Dr. Juan Pablo Flores Tapia, jefe de la división de urología, nefrología y trasplante del HRAE, en entrevista con el Diario nos ofrece un panorama de la litiasis en Yucatán desde la perspectiva de la experiencia que se ha acumulado de casos atendidos en esta institución.
Funciones
El Dr. Flores Tapia explica que los riñones son órganos cuya función es filtrar toxinas, elementos nocivos en la sangre a través de la orina, en este proceso es normal que existan minúsculos cristales de minerales que en si mismo no representan un riesgo para la salud de las personas.
“La presencia de los cristales de minerales no representan en sí mismo un problema, todos los tenemos; el problema comienza a presentarse cuando la dieta rica en sodio y grasas se combina con una disminución en el consumo de agua”, explicó.
“Un cálculo renal comienza a formarse cuando se presenta una concentración de cristales adheridos a un determinado punto del riñón, inicialmente por la falta de agua para que el órgano pueda realizar adecuadamente su función filtrante”.
Según explica el entrevistado los cálculos o piedras son pequeños depósitos solidificados de minerales y sales ácidas que se agrupan en la orina concentrada. Pueden ser dolorosos cuando pasan por el tracto urinario, pero no suelen ocasionar daños permanentes en sus manifestaciones menos severas, esto es cuando la piedra se mide milimétricamente.
Los cálculos renales se producen cuando la cantidad de sustancias que forman cristales, como el calcio, el oxalato y el ácido úrico, en la orina es mayor de la que pueden diluir los líquidos presentes en esta.
El síntoma más común es el dolor agudo, generalmente en el lateral del abdomen.
Existen factores que exacerban la formación de cálculos renales, por ejemplo: tener persistentemente orina saturada, alta acidez urinaria o la falta de sustancias inhibidoras en la orina como el citrato.
La probabilidad de que se formen piedras en los riñones aumenta cuando se consume más sodio. El sodio es una parte de la sal. Muchos de los alimentos industrializados y las comidas rápidas tienen sodio. Muchos condimentos, aderezos y carnes también lo tienen.
“A nivel mundial los hombres son más propensos a padecer este problema especialmente a partir de los 50 años de edad, sin embargo en Yucatán son las mujeres quienes están más propensas a padecer el problema y a partir de los 40 años”, destacó el Dr. Flores.
“La obesidad y el sobrepeso son condicionantes pero no necesariamente, se saben de casos de pacientes en peso ideal que desarrollan piedras, aquí juegan en contra otros factores como es la falta del consumo de agua en cantidades suficientes para una adecuada hidratación”.
El agua en Yucatán
En cuanto al agua que se extrae de Yucatán y el mito de que es la causa de los casos de litiasis, el Dr. Flores Tapia advierte que hay una gran diferencia entre calidad del agua y dureza del agua.
“Cuando hablamos de calidad de agua nos referimos a los elementos orgánicos o biológicos que ésta puede poseer y determinan su nivel de limpieza; cuando se hablamos de dureza del agua, estamos refiriéndonos a los minerales que están presentes en la misma.
El agua que se extrae de los cenotes tiene un sabor característico por la presencia de minerales, a pesar de esta presencia de minerales no desencadenarán la formación de piedras a menos que se presenten otros factores para que se tenga un impacto directo en la formación de piedras en los riñones”, explicó.
“Quienes fueron niños en los años 60 y 70 bebían agua directo de la llave y no desarrollaban cálculos renales porque la presencia de los minerales en sí mismo no es el problema. La dieta era diferente, el tipo de alimentación era distinta, la obesidad y el sobrepeso no era algo presente, por eso no habían casos de litiasis tan frecuentes y severos”.
“Después del brote de cólera de los años 90 del siglo pasado, el uso de aguas purificadas y embotelladas se generalizó, agua libre de minerales y si acaso con un mínimo de sodio; se popularizó tanto que ya nadie se atreve a tomar agua directo de la llave, pero por otro lado cambiaron los estilos de vida y los hábitos alimenticios, entonces hoy día hay más casos de litiasis”, aseguró.
El especialista recordó un caso de un núcleo familiar en una zona marginada de los montes de Yucatán donde la población come lo que la milpa produce y bebe agua del cenote.
Nadie ha tenido problemas de riñón, las dentaduras están completas y sin caries, la condición física es excelente, lo mismo que el peso y la presión arterial, etc. Es la dieta y el estilo de vida lo que condiciona la salud.
Los factores hereditarios también suelen relacionarse con la litiasis, pero se insistió en la alimentación y el consumo de agua suficiente.
Otro especialista, el Dr. Antonio Esqueda Mendoza, jefe de urología, habló de los tratamientos para los casos de litiasis, explicó que en sus expresiones menos severas, pequeños cálculos no mayores al tamaño de una semilla, medidos milimétricamente, terminan por pasar a través de la uretra hasta la vejiga para ser eliminado por la orina.
El proceso para el paciente incluye antibiótico, desinflamatorio y relajante muscular para poder pasar la piedra.
Cálculos más grandes, algunos de ellos de hasta 9 centímetros, es imposible eliminarlos a través de la orina, es aquí donde existen diversos procedimientos mínimamente invasivos que permiten al paciente una rápida y completa recuperación.
Por ejemplo el uso de ureteroscopio flexible, un delgada sonda con una minúscula cámara al extremo que se introduce a través del canal urinario hasta el lugar donde se ubica la piedra, misma que literalmente es pulverizada mediante un rayo láser.
Los fragmentos se eliminan por la orina.
El cistoscopio flexible es similar pero un poco más ancho y hace la misma función.
El nefroscopío, por último, es un instrumento que se introduce a través de la piel hasta el riñón afectado y mediante un percutor físico o de ultrasonido sonido, va pulverizando la piedra para facilitar su extracción.
Los tres anteriores procedimientos tardan tanto como sea la dureza y el tamaño del cálculo, una piedra de menos de cuatro centímetros podría tomar hasta 30 minutos el pulverizarla.
También existe la posibilidad de extirpar las piedras de mayor tamaño y complejidad mediante una cirugía donde se hace un corte el riñón, esos procedimientos requieren mayor tiempo de recuperación y hospitalización por el riesgo de infecciones que ello supone.
“En Yucatán el índice de casos de litiasis es el doble que en muchas partes del país, a partir de los 50 años de edad es recomendable realizarse revisiones periódicas cada año para descartar la formación de litiasis”.
Por último, el Dr. Héctor Rendón Dosal, jefe de la unidad de trasplantes del HRAE, señaló que el 50% de los trasplantes de riñón que se practican en este hospital se realiza en pacientes asociados a una complicación y daño renal por litiasis, la otra mitad está asociada a diversos factores como diabetes, lesiones, cáncer y otras patologías.
Casi siempre los pacientes trasplantados tras la extirpación de riñones por litiasis, obtiene el órgano de un donador vivo o familiar cercano.— Emanuel Rincón Becerra
