Usar el celular antes de dormir se relaciona con menor calidad del sueño y un mayor riesgo de insomnio
Usar el celular antes de dormir se relaciona con menor calidad del sueño y un mayor riesgo de insomnio

NUEVA YORK (EFE).— Dormir es fundamental para la salud mental y física, pero muchos adultos y adolescentes no duermen lo suficiente. Cada vez más personas utilizan pantallas cuando están en la cama, un hábito asociado a un sueño deficiente.

Un estudio lo confirma: usar una pantalla una hora en la cama eleva el riesgo de insomnio un 59% y reduce el tiempo de sueño en 24 minutos, según una encuesta a 45,202 adultos jóvenes en Noruega, publicada en “Frontiers in Psychiatry”.

El trabajo, además, puntualiza que las redes sociales no son más perjudiciales que otras actividades frente a una pantalla.

“El tipo de actividad frente a una pantalla no parece importar tanto como el tiempo total que se pasa frente a una pantalla en la cama”, afirma Gunnhild Johnsen Hjetland, del Instituto Noruego de Salud Pública y autora principal.

Se cree que el uso de pantallas afecta el sueño de cuatro maneras: las notificaciones lo interrumpen, el tiempo de pantalla reemplaza el descanso, las actividades mantienen despierto retrasando el sueño, y la exposición a la luz altera los ritmos circadianos.

“Los problemas de sueño son muy frecuentes entre los estudiantes y tienen implicaciones significativas para la salud mental, el rendimiento académico y el bienestar general, pero los estudios anteriores se han centrado principalmente en adolescentes”, dice Hjetland.

Uso de pantallas

Los investigadores quisieron explorar la relación entre pantallas y patrones de sueño y, para ello, usaron la encuesta de Salud y Bienestar de los Estudiantes de 2022, un estudio representativo de estudiantes noruegos (45,202 de grados superiores a tiempo completo, entre 18 y 28 años de edad).

Primero pidieron a los participantes que indicaran si usaban pantallas tras acostarse y por cuánto tiempo. Luego, les solicitaron decir para qué las usaban (series, juegos, redes sociales, navegación, escuchar audio o leer material de estudio).

También debían reportar su horario de sueño, el tiempo que tardaban en dormirse, con qué frecuencia tenían problemas para conciliar o mantener el sueño, si se sentían somnolientos durante el día y cuánto duraban sus problemas de sueño.

El insomnio se definió como dificultad para dormir y somnolencia diurna al menos tres veces por semana durante tres meses.

El equipo clasificó las respuestas en tres categorías: quienes solo usaban redes sociales, quienes no las mencionaban y quienes combinaban varias actividades.

Más insomnio

Descubrieron que aumentar en una hora el tiempo de pantalla tras acostarse incrementaba un 59% las probabilidades de insomnio y reducía el sueño en 24 minutos, pero las redes sociales no eran más perjudiciales que otras actividades.

No hubo una interacción significativa entre el tiempo de uso de pantalla y la elección de actividad, lo que sugiere que la actividad en sí no influyó en el tiempo en que las personas permanecieron despiertas.

Esto indica que las pantallas reducen el tiempo de sueño porque desplazan el descanso, no porque aumenten la vigilia: si fuera así, diferentes actividades afectarían la vigilia de una manera distinta.

Los autores del estudio advierten, no obstante, que se centraron en una sola cultura, cuando podrían existir diferencias globales en la relación entre el uso de pantallas y el sueño. Además, para comparar redes sociales con otras actividades en pantalla, algunas como escuchar música o jugar, se agruparon en una sola categoría.

“Este estudio no puede determinar la causalidad, por ejemplo, si el uso de pantallas causa insomnio o si los estudiantes con insomnio usan más las pantallas”, señala Hjetland. Tampoco incluyó evaluaciones fisiológicas, que “podrían aportar datos más precisos sobre los patrones de sueño”, concluye.

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