NUEVA YORK (EFE).— La obesidad se convirtió este año en la forma predominante de malnutrición entre niños en edad escolar y adolescentes del mundo, superando por primera vez al bajo peso, revela la Unicef.

En total, 188 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años), o uno de cada diez, presenta actualmente obesidad, de acuerdo con el informe del organismo internacional que se titula “Alimentando el negocio: Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia”.

“Significa un cambio muy importante en la forma de abordar la malnutrición por los gobiernos y la comunidad internacional. Tradicionalmente, hemos trabajado a nivel global en prevención y tratamiento de la desnutrición, pero eso ha cambiado”, admite Mauro Brero, asesor de Nutrición en Unicef.

Las tendencias ahora se mueven en direcciones muy distintas: desde el año 2000, la prevalencia del bajo peso entre menores pasó del 13 al 9.2 por ciento y la de la obesidad, del 3 al 9.4 por ciento.

De hecho, en la actualidad la obesidad supera al bajo peso en todas las regiones del mundo, salvo África Subsahariana y Asia Meridional.

Particularmente preocupante es, según Unicef, la situación en regiones como Hispanoamérica y el Caribe (39% de menores entre 10 y 14 años con obesidad), Norteamérica (45% para esa franja de edad), Oriente Medio y Norte de África (36%) y Europa Occidental (28%).

Brero detalla que en los países con los ingresos más altos la situación es crítica y ya está enquistada. Por ejemplo, en Europa Occidental la obesidad ha aumentado solo 1.2% en las últimas dos décadas, y en las naciones de ingresos medios y bajos se ha dado un gran incremento.

En Asia Meridional, el índice de obesidad en menores se ha quintuplicado en ese lapso. Ese bloque geográfico lo componen Bangladesh, Bután, India, Maldivas, Nepal, Paquistán y Sri Lanka.

En Hispanoamérica y el Caribe hay “un desafío importante” en términos de nutrición debido a que, entre otras cuestiones, hay un consumo muy alto de alimentos y bebidas no saludables.

A Unicef también le preocupa el crecimiento entre los jóvenes del consumo de bebidas energéticas o estimulantes, abundantes en azúcares añadidos, cafeína y taurina.

El organismo considera que las autoridades deberían regular los anuncios con los que se publicitan, etiquetarlas con advertencias acordes a sus componentes y dejar de mitificarlas como bebidas para deportistas.

“Necesitamos contribuir a crear un estado de opinión en que se perciban estos productos como lo que son: tóxicos para niños y niñas o adolescentes”, finaliza el asesor de Unicef.

De un vistazo

Ultraprocesados

En Hispanoamérica, el 80% de los adolescentes consume regularmente productos azucarados. “En países como México o Brasil, los niños obtienen casi el 40% de sus calorías de ultraprocesados. Los alimentos básicos que antes eran cereales de grano entero han sido sustituidos por papitas y refrescos”, alerta Mauro Brero.

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