Octubre es el mes dedicado a concienciar sobre el cáncer de mama, a fin de detectar este padecimiento en etapas tempranas.

Además de la mastografía y el ultrasonido, la autoexploración de los senos es una de las estrategias que se aconsejan para reconocer a tiempo cualquier anomalía en el cuerpo.

Claves para detectar cáncer de mama

Cuando de salud se trata, la detección oportuna de cualquier enfermedad es trascendental para mejorar el pronóstico de curación.

En el cáncer de mama, la autoexploración es una herramienta muy útil, ya que con su práctica frecuente se puede percibir si hay cambios o no en el cuerpo.

Para ello es importante que cada mujer conozca bien sus senos. Si detecta algún cambio, es necesario que acuda a consultar al médico, esto podría salvar su vida.

¿Cuándo realizar una autoexploración?

La autoexploración debe realizarse de manera mensual, preferentemente siete días después de la menstruación.

En el caso de las mujeres que ya no menstrúan, el consejo es elegir un día fijo del mes para hacerlo.

Se sugiere el día del aniversario de cumpleaños para facilitar la memorización y que se tenga más presente: si se nació el 8 de enero, se recomienda programar la autoexploración para cada día 8 de mes.

Autoexploración: ¿Cómo realizarla y que señales buscar?

Para realizarla, hay que colocarse de pie frente a un espejo con los brazos a los costados y tratar de reconocer alteraciones en la forma del seno, en su tamaño o en la superficie de la piel, tales como hundimientos, inflamación, enrojecimiento o ulceraciones.

Luego se realiza una segunda observación con las manos puestas detrás de la cabeza y después con las manos colocadas sobre las caderas o la cintura.

Después de la observación, hay que palpar el seno, colocando una mano detrás de la cabeza y con la otra tocar el seno del lado opuesto en busca de bolitas, áreas en las que se siente dolor al tacto, abultamientos o una consistencia diferente al resto de la mama.

La exploración se hace con las yemas de los tres dedos centrales, palpando en el sentido de las manecillas del reloj para abarcar todo el seno, con movimientos circulares pequeños y firmes, cubriendo toda la superficie de la mama, desde el borde exterior hasta el pezón.

Después hay que revisar toda la axila y, por último, apretar el pezón para comprobar que no haya salida anormal de líquido.

Esto se debe hacer en los dos senos, frente a un espejo o durante el baño.

Otro método para la autoexploración

Otra manera de realizar la autoexploración es acostada.

Con una almohada pequeña o toalla enrollada debajo del hombro derecho, la mano de ese mismo lado se debe llevar a la nuca y con la mano izquierda revisar el seno derecho, palpando de la misma manera que se hace de pie.

Se procede a hacer lo mismo con el seno izquierdo.

Si se detecta una anomalía hay que acudir a revisión médica, ya que el objetivo de la palpación es la detección oportuna de tumores que podrían ser cancerosos.

Consulta médica: ¿Cuándo ir?

La mayoría de los bultos o bolitas que se encuentran en los senos.

Algunos de los cambios que se pueden notar en éstos, no son causados por el cáncer, pero es fundamental acudir a una valoración médica cuando se detecta algo anormal a fin de descartar la presencia de una neoplasia.