En las últimas horas, la comunidad médica de nuestro país ha dado un paso trascendental que nos recuerda la importancia de la vigilancia prenatal, el diagnóstico oportuno y la innovación en medicina.

Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) han marcado un hito en la historia de la medicina mexicana al realizar con éxito una cirugía fetal (dentro del útero) para tratar la hidrocefalia. Este avance no solo representa un logro técnico: simboliza una nueva esperanza para familias y bebés con este diagnóstico complejo.

La hidrocefalia es una condición en la cual se acumula líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo, lo que provoca aumento de presión dentro del cerebro. Este líquido circula normalmente y protege el sistema nervioso central, pero cuando se acumula en exceso puede comprometer el desarrollo cerebral y provocar daño neurológico. Su incidencia se estima en aproximadamente un caso por cada mil nacidos vivos a nivel mundial.

Aunque puede presentarse por diversas causas —incluidas complicaciones durante el embarazo, infecciones o malformaciones del desarrollo— lo que hace especialmente desafiante su manejo es que tiene consecuencias graves si no se detecta ni se trata a tiempo. En la mayoría de los casos detectados precozmente, la intervención puede aumentar las probabilidades de que el bebé llegue a término y con mejores expectativas de desarrollo. Cuando se deja sin atención, la presión prolongada sobre el cerebro puede causar daño neurológico irreversible.

En días pasados en el Centro Médico Nacional (CMN) La Raza del IMSS, un equipo de especialistas retomó una técnica de cirugía fetal que no se practicaba en México desde 1991. El procedimiento consiste en intervenir al feto mientras aún se encuentra en el útero materno, para colocar un catéter intraventricular que drene el exceso de líquido cefalorraquídeo y reduzca la presión en el cerebro en formación.

Gracias a un sistema quirúrgico innovador, el equipo pudo minimizar riesgos importantes asociados con cirugías previas, como la mortalidad fetal o problemas en el funcionamiento de los sistemas de derivación. Los resultados iniciales han sido alentadores: tras el procedimiento, los ventrículos cerebrales del feto regresaron casi a un tamaño normal y se promovió un desarrollo cerebral más favorable.

Aunque no todos los hospitales cuentan con la infraestructura para cirugías fetales de alta complejidad, el conocimiento del diagnóstico oportuno y el seguimiento médico adecuado permiten derivar a quienes lo necesiten a centros de alta especialidad cuando sea pertinente.

La recomendación general para todas las embarazadas es asistir a controles prenatales regulares, mantener una comunicación abierta con su médico y realizar los estudios que cada etapa del embarazo requiera. Esto no solo ayuda a detectar hidrocefalia, sino también otras condiciones que, bien vigiladas, pueden ser tratadas con mejores resultados.

Además, es fundamental que las familias conozcan los síntomas de alarma después del nacimiento, como aumento excesivo de la circunferencia de la cabeza, vómitos persistentes, irritabilidad extrema o somnolencia inusual, y acudan de inmediato al servicio de salud si aparecen.

El hito alcanzado por el IMSS en México demuestra que la ciencia médica y el sistema de salud público siguen avanzando y ofrecen alternativas cada vez más eficaces para atender condiciones complejas desde etapas muy tempranas de la vida. No solo es una noticia para la comunidad médica, sino también un recordatorio de la importancia de la atención prenatal oportuna y de la vigilancia de la salud de madres e hijos.

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