Charla con Jesús Antonio Moo Estrella, coordinador del Laboratorio del Sueño y Neurociencias de la Uady
Charla con Jesús Antonio Moo Estrella, coordinador del Laboratorio del Sueño y Neurociencias de la Uady

El sueño es fundamental para la maduración y reestructuración del cerebro, especialmente en niños y adolescentes. Si no tienen el tiempo necesario para dormir, corren el riesgo de desarrollar problemas neurológicos, psiquiátricos y psicológicos como adultos.

Así lo advierte Jesús Antonio Moo Estrella, coordinador del Laboratorio del Sueño y Neurociencias de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

En una entrevista con el Diario, el especialista expone que dormir resulta más necesario para los niños y adolescentes que para los adultos.

Es un período importante para la maduración cerebral, el problema es que en los últimos años los menores ya no duermen el tiempo que deben.

Si el sueño no fuera importante, sería el principal error evolutivo de la naturaleza”.

El experto informa que, lamentablemente, a partir de que se generaron los dispositivos electrónicos y el uso de pantallas, el tiempo en general de sueño se fue reduciendo a escala internacional.

Al advertir sobre los efectos adversos de la exposición a pantallas en los adolescentes y su impacto en el sueño, explica que el uso de celulares, televisión y tabletas altera la producción de melatonina, una hormona crucial para el sueño, y afecta el desarrollo cerebral en jóvenes yucatecos.

Uno de los factores que están asociados, y se ha reportado en la literatura (científica), es justamente esa parte de la industrialización en los últimos años y décadas con la aparición de los celulares y el internet, en los que se puede pasar virtualmente activos 24 horas.

Esa es una de las líneas que se ha asociado a la afectación del sueño.

Papel de la luz

Moo Estrella explica que la luz emitida por pantallas de celulares y tabletas interfiere con el reloj biológico del cuerpo, que se basa en el núcleo supraquiasmático.

Este núcleo detecta la luz y regula la liberación de melatonina. Cuando los jóvenes están expuestos a esta luz artificial, la producción de melatonina se retrasa, lo que puede llevar a que se duerman más tarde y no cumplan con las horas de sueño necesarias”.

El experto insiste en que la noche ideal para un adolescente debería consistir en al menos ocho horas de sueño. Sin embargo, la combinación de luz y tiempo frente a las pantallas altera este patrón, deja a muchos jóvenes con menos horas de descanso.

Se considera como higiene del sueño a todas las conductas que hacemos antes, inmediatamente o durante el sueño y posterior a éste, y que influyen de alguna manera en el tiempo que dormimos por la calidad de nuestro sueño.

Por eso es esencial establecer una buena higiene del sueño, que incluye crear un ambiente propicio para dormir: silencio, oscuridad y buena ventilación”.

Moo Estrella subraya la importancia de tener rutinas de desconexión antes de dormir. “Un niño que ve televisión o juega videojuegos antes de acostarse puede permanecer en un estado de hiperactividad mental, dificultando su capacidad para relajarse y dormir”.

También resalta que, en comparación con la década de 1960, el número de adolescentes que duermen seis horas o menos aumentó significativamente, pasando de un 10% a un 30% o 35%.

Esta tendencia se correlaciona con el auge de los dispositivos electrónicos y la cultura de la inmediatez.

Según recomienda, lo ideal es tener una habitación apropiada para dormir, debe ser silenciosa, oscura, con un sistema de circulación del aire adecuado y buena ventilación.

Reloj maestro

En el tema de la oscuridad, ¿qué es lo que ha sucedido? Que nuestro cerebro tiene un reloj biológico, en los laboratorios y en la investigación lo identificamos como el núcleo supraquíasmatico, el reloj maestro”.

Se llama así porque es de los nervios oculares, del desórbito de los ojos, de la retina con la que recibimos la información, que se cruza y se decodifica en la corteza posterior y hay un cruzamiento de los nervios.

Ese cruzamiento se llama quiasma óptico y el núcleo del que estamos hablando, que es el reloj maestro, se llama núcleo supraquiasmático.

Lo importante, continúa, es la función de ese reloj biológico: es el que nos dice en qué momento debemos dormir y en qué momento debemos despertar. De tal forma que ese reloj es fotorreceptor.

¿Qué quiere decir? Que se activa o se inhibe de acuerdo con la cantidad de luz. Si nos exponemos a la luz natural del sol, estamos más o menos como 2,500, 2,000 lux, que es la luz natural bajo el sol”.

El entrevistado recuerda que antes las personas dormían en los ciclos de luz y oscuridad en forma natural, pero hoy con la luz artificial y mucho más reciente con la luz de los celulares, de las pantallas, el tiempo a exposición de luz se prolonga.

Esto tiene como efecto que se retrase la sustancia inductora del sueño, que en este caso es la melatonina.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.