Las bebidas azucaradas pueden generar diversos efectos nocivos en la salud, ya que aumentan el riesgo de desarrollar desde obesidad hasta diabetes.

Por esta razón, no se recomienda consumir refrescos de manera habitual.

Ina Alejandra Beristain Navarrete, licenciada en nutrición y directora del Centro de Consultoría Integral de Nutrición y Conducta Alimentaria, puntualiza que el consumo frecuente de refrescos embotellados, especialmente los azucarados, se asocia con múltiples problemas de salud a mediano y largo plazo.

Estas bebidas aportan grandes cantidades de azúcares simples sin ofrecer valor nutricional”.

Las bebidas azucaradas no alcohólicas son las más consumidas, añade, pero debido a que son altas en azúcares, pueden generar diversos efectos nocivos en la salud humana.

Entre ellas se incluyen refrescos carbonatados y no carbonatados, jugos y bebidas de frutas y deportivas, que se caracterizan por su bajo valor nutricional.

También detalla que entre las principales consecuencias de estos productos está el aumento en el riesgo de desarrollar enfermedades como:

  • Diabetes mellitus tipo dos
  • Obesidad
  • Hipertensión arterial
  • Algunos tipos de cáncer
  • Inflamación crónica
  • Poblemas dentales como caries
  • Mayor riesgo de enfermedad cardiovascular

Adicionalmente, explica, que el consumo habitual de bebidas azucaradas puede favorecer picos de glucosa en sangre, lo cual es especialmente preocupante en personas con prediabetes o diabetes.

Ante esto, señala que la recomendación general es limitar la ingesta de este tipo de bebidas al máximo, consumir solo de manera muy esporádica y evitar que éstas sean parte de la hidratación diaria normal.

OMS: En un año un solo mexicano bebe 163 litros de refresco

La especialista recuerda que México ocupa el primer lugar mundial de consumo de refrescos, con un promedio de 163 litros por persona al año.

Una cifra que rebasa por mucho la ingesta recomendada de menos de 25 gramos diarios de azúcar de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Idealmente, no se deben consumir refrescos de manera habitual, sino que hay que reservarlos para ocasiones muy esporádicas, enfatiza.

También se debe evitar el consumo en niños, y se debe preferir siempre agua natural como bebida principal.

La educadora en diabetes resalta que las personas que ya viven con este mal o riesgo metabólico deben evitar completamente las bebidas azucaradas, porque afectan el control glucémico.

Más que hablar de “bueno o malo”, es importante entender que los refrescos no aportan beneficios nutricionales y sí contribuyen al exceso de azúcares en la dieta, apunta.

La doctora subraya que el problema principal no es el consumo ocasional, sino la frecuencia y la cantidad.

Cuando se consumen a diario o varias veces al día pueden convertirse en un factor importante para el desarrollo de enfermedades crónicas, y es lo que hay que evitar.

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