Un robot limpiador de ventanas es presentado en la Feria de Electrónica de Consumo (CES)

Tienen facilidad para “ablandar” a los seres humanos

MADRID (EFE).— Van a ser tendencia en las próximas décadas, pueden tener aspecto humano y hasta resultar entrañables, pero los robots “sociales” tienen una cara oculta que significa riesgos de privacidad y seguridad.

¿Permitirías acceder a un desconocido a tu edificio? ¿Y si ese desconocido fuera un robot? ¿Dejarías a un desconocido hacerte una foto? ¿Y si te lo pide un robot?

La empresa de ciberseguridad Kaspersky y expertos de la Universidad de Gante (Bélgica) comprobaron en un estudio que los robots pueden extraer de forma efectiva datos sensibles de las personas que se fían de ellos.

Demostraron además que un robot puede impactar en la voluntad de muchas personas, que, por ejemplo, les dan acceso a un edificio.

Cada vez más las industrias y los hogares confían en la automatización y los sistemas robóticos capaces de prestar algunos servicios “sociales”, y diferentes estudios apuntan a que éstos estarán muy extendidos a mediados de siglo, aunque solo entre las clases con alto poder adquisitivo.

El trabajo de la Universidad de Gante se centró en el impacto producido por un robot diseñado y programado para interactuar con personas utilizando “canales” humanos, como el lenguaje o la comunicación no verbal.

Se hicieron pruebas con cincuenta personas y los expertos comprobaron cómo los robots eran capaces de introducirse en zonas restringidas y extraer información sensible.

Una de esas máquinas “sociales” se colocó cerca de la entrada de seguridad de un edificio al que solo se podía ingresar por puertas con lectores. La mayoría de la gente le negó la entrada, pero el 40% sí lo hizo.

Cuando el robot iba como repartidor de pizza y sostenía una caja de una conocida marca de comida a domicilio, la mayoría de las personas le permitió el acceso y no cuestionó su razón para entrar al edificio.

La segunda parte del estudio se centró en obtener información personal con un robot que entabla una conversación. Se halló que era capaz de obtener información personal a un ritmo de un dato por minuto.

Es real

Los expertos corroboraron que la confianza en los robots, sobre todo en los capaces de interactuar con los humanos, es real y, por lo tanto, éstos podrían utilizarse para persuadir a la gente a que haga algo o revele información. Cuanto más “humano” es, más poder tiene para persuadir y convencer.

El británico David Emm, investigador principal en seguridad de Kaspersky, confirma que hay un potencial problema de seguridad respecto al uso de robots.

Recuerda que los autómatas completamente equipados están todavía en fase de investigación, “pero ya hay un número creciente de dispositivos inteligentes desplegados en el hogar”.

“Las personas están muy desprotegidas cuando se encuentran en un entorno familiar; tienden a pasar por alto el potencial de la información sensible que dichos dispositivos poseen e incluso llegan a compartir con ellos datos que probablemente no estarían dispuestos a introducir en un formulario físico o a subir a una red social”, dice.

A su juicio, esto se acentuará cuando el asistente doméstico sea un robot humanoide y se convierta en un “amigo” porque el desarrollador la diseña para que colecte datos sensible, como ya está ocurriendo con los altavoces inteligentes.

Robots Vulnerabilidad

El investigador David Emm dice que hace falta mucha más investigación para corroborar la confianza en los robots.

Atacantes

Sin embargo, los estudios ya conocidos revelan que hay un nivel de confianza significativo “y probablemente suficiente para que los atacantes del futuro sientan que vale la pena buscar vulnerabilidades”, señala.

Doble filo

Como toda la tecnología, los robots pueden llegar a ser “armas de doble filo“, ya que, frente a los beneficios, está la posibilidad de que accedan a datos muy valiosos para las organizaciones y empresas con fines comerciales”.

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