WASHINGTON (AP).— A medida que aumentan las inquietudes en torno a los efectos nocivos de las redes sociales en los adolescentes, plataformas como Snapchat, TikTok e Instagram adoptan medidas que, afirman, harán sus servicios más seguros y apropiados para esa edad. Pero las actualizaciones rara vez combaten el problema de fondo: algoritmos que generan contenido que arrastra a cualquiera, no solo adolescentes, a sitios peligrosos.

Las herramientas en cuestión ayudan en cierta medida. Por ejemplo, impiden que desconocidos envíen mensajes a los muchachos. Pero también comparten graves carencias, empezando por el hecho de que los usuarios pueden burlar las restricciones si mienten sobre su edad.

Las plataformas, por otro lado, dejan la vigilancia en manos de los padres. Y hacen poco o nada por vetar el material inapropiado generado por algoritmos que pueden afectar el bienestar mental y físico de los chicos.

“Estas plataformas saben que sus algoritmos pueden a veces magnificar el contenido dañino y no toman medidas para impedirlo”, advierte Irene Ly, consejera en temas de privacidad de la organización sin fines de lucro Common Sense Media. Cuanto más tiempo pasan en internet los adolescentes, más se enganchan, y cuanto más enganchados, más dinero les generan a las plataformas, explica. “No creo que tengan muchos incentivos para cambiar eso”.

Como ejemplo, consideren lo que pasa con Snapchat, que hace unos días presentó nuevos controles para los padres a partir de lo que llama un “Centro Familiar”, una herramienta que permite ver a quiénes envían mensajes sus hijos, aunque no su contenido. Un detalle: tanto padres como hijos tienen que inscribirse en el servicio.

Nona Farahnik Yadegar, directora de políticas sobre la plataforma y de impacto social de Snap, señala que es como cuando los padres quieren saber con quién sale su hijo.

Si los chicos se van a la casa de un amigo o se encuentran con conocidos en un centro comercial, los padres preguntan “¿con quién te vas a ver?” o “¿de dónde se conocen?”. La nueva herramienta “permite a los padres tener ese tipo de conversaciones, preservando la privacidad y la autonomía del adolescente”.

Estas conversaciones son importantes, según los expertos. En un mundo ideal, los adultos deberían tener charlas constantes con sus hijos sobre las redes sociales y los peligros latentes en internet. Pero muchos chicos usan una cantidad sorprendente de plataformas, todas las cuales evolucionan constantemente, y los padres con dificultad tienen conocimientos suficientes para conducirse con soltura en ese mundo, de acuerdo con Josh Golin, director ejecutivo de Fairplay, organización que vela por los niños en internet.

“Sería mucho mejor exigir a las plataformas que tomen medidas en lugar de aumentar el peso sobre padres que ya están sobrecargados”, considera.

Los nuevos controles, agrega, tampoco resuelven los numerosos problemas de Snapchat. Desde el hecho de que los chicos pueden mentir sobre su edad hasta el “uso compulsivo” que alienta la plataforma. Tampoco ayuda que los mensajes desaparezcan al poco tiempo, lo que facilita el ciberacoso.

Farahnik Yadegar asegura que Snapchat ha tomado “firmes medidas” para evitar que los chicos digan que tienen más de 13 años. Quienes sean descubiertos mintiendo de su edad serán expulsados de inmediato.

Incluso los muchachos mayores de 13 mienten sobre su edad, exagerándola, y se les da una oportunidad de corregirla.

Detectar esas mentiras no es sencillo, pero las plataformas tienen varias formas de hacerlo. Si los amigos de un chico son todos menores, es previsible que él haya exagerado su edad. Las empresas usan la inteligencia artificial para detectar incongruencias. Los intereses que expresa un usuario también pueden revelar su edad verdadera. Y los padres pueden descubrir a sus hijos mintiendo sobre su edad si tratan de activar los controles de que disponen y no encuentran a su hijo al ingresar su edad verdadera.

En marzo, los procuradores generales de varios estados norteamericanos pusieron en marcha una investigación sobre TikTok para estudiar el impacto nocivo de la plataforma en la salud mental de los jóvenes.

TikTok es la aplicación más popular entre los adolescentes de Estados Unidos, según un informe del Centro de Investigaciones Pew, que encontró que el 67% usa la plataforma. La empresa dice que promueve experiencias acordes con la edad del usuario y algunos servicios, como los mensajes directos, no están disponibles para los más jóvenes. Afirma que hay una herramienta para vigilar el tiempo que un chico pasa en la plataforma y lo que ve.

Pero hay quienes afirman que estas medidas no bastan.

“Es fácil para los chicos sortear estos controles y hacer lo que quieran”, admite Ly, de Common Sense Media.

Instagram, propiedad de Facebook y de la casa matriz Meta, es la segunda aplicación más popular entre los chicos, de acuerdo con el Pew. El 62% la usan, seguida por Snapchat, con el 59%.

Tan solo el 32% usa Facebook, en comparación con el 71% en 2014 y 2015.

El año pasado, la exempleada Frances Haugen reveló que Facebook sabía que sus algoritmos contribuían a los trastornos metales de muchos niños que usan Instagram, sobre todo mujeres. Esa revelación hizo que se tomasen varias medidas, pero Ly manifiesta que “le dan vueltas al asunto, sin atacar las raíces”.

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