Imagina que eres un nómada digital, uno de esos nuevos profesionales que trabajan de forma remota y que, al requerir únicamente una infraestructura de conexión mínima para realizar sus tareas, tienen la libertad de trabajar en el lugar que quieran y moverse cuando les apetezca cambiar de aires. Imagina que aún no has dado el paso de salir de tu lugar natal en algún país de Europa o Norteamérica, regiones en las que el coste de vida no para de crecer sin que los salarios experimenten incrementos alineados con ese encarecimiento de la vida. El alquiler de tu piso cada vez se come un mayor porcentaje de tus ingresos, los precios de la comida y del entretenimiento suben, y tu poder adquisitivo es cada vez más reducido. En un momento dado decides que has tenido suficiente y que vas a lanzarte a buscar un nuevo destino que te permita vivir sin tanta presión económica. ¿A dónde te irías?

Cada vez más personas se ven en esta situación, y se hacen esta pregunta. Hay muchos lugares atractivos para emprender este tipo de aventura, pero hay uno que, en los últimos tiempos, está sonando con fuerza: Ciudad de México. Te preguntarás por qué. Las razones son diversas. Por un lado, un gran porcentaje de los nómadas digitales que se desplazan a la capital mexicana —esa gigantesca ciudad llena de contrastes situada en el centro del país azteca—, coinciden en que lo más atractivo del entorno es el clima, la cultura, la comida y, sobre todo, la gente, el estilo de vida mexicano, mucho más relajado y acogedor, según muchos cuentan, que lo perciben en sus lugares de origen. Los que —como la mayoría de los nómadas digitales— se asientan en los barrios céntricos del eje Roma-Condesa, añaden a estos atractivos los de la abundancia de zonas verdes e, incluso, la seguridad, como nos indica este artículo de ExpressVPN. Además, al estar situado en el centro del país, Ciudad de México es un destino que permite viajar de forma cómoda y asequible a otros puntos de la república, algo que suele valorarse bastante entre este tipo de profesionales.

Pero, sin duda, el principal atractivo que ofrece Ciudad de México a los nómadas digitales que vienen de países con salarios más altos que los del país azteca, son los precios. Por poner un ejemplo, el alquiler medio de un piso en algunas de las ciudades importantes de EE.UU. como Nueva York o San Francisco suele oscilar entre los 2,500 y los 3,000 dólares. En Europa la situación no es muy distinta. En Ciudad de México, por su parte, se pueden encontrar opciones de vivienda más que decentes por la mitad de ese precio (incluso en barrios como Roma y Condesa, que cuentan con precios medios muy por encima de la media del resto de la ciudad).

La llegada de nómadas digitales a Ciudad de México experimentó una explosión especialmente notable en tiempos de covid a causa, entre otros factores, de la laxa política de restricciones por la que apostó el gobierno mexicano. Las repercusiones de este fenómeno son variadas y afectan a diversos ámbitos de la sociedad. Muchos propietarios y comerciantes de la urbe celebran la inyección de recursos y la dinamización de la economía que supone la llegada de nómadas digitales. Los residentes locales, por otra parte, se quejan del aumento de los precios, no solo del alquiler, sino del resto de servicios de las zonas frecuentadas por los nómadas digitales.

La búsqueda de un equilibrio entre estas posturas es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la ciudad. Entre tanto, la llegada de profesionales digitales que buscan trabajar en el corazón del país de Montezuma no se detiene.

(I.S.)