Vecinos pintan la fachada de su predio

TETIZ.— En medio de un acto solemne, ayer sábado al mediodía fue bajada de su altar la imagen de Nuestra Señora de Tetiz, como parte de los preparativos para su traslado a Hunucmá, que se realizará hoy domingo.

Entre los presentes estuvo el presbítero Javier Jesús Castillo Domínguez, párroco de la iglesia de San Francisco de Asís, de Hunucmá, y responsable del santuario de Tetiz, así como custodios y cargadores de Hunucmá y Tetiz, entre éstos Epifanio Villafaña González, de 74 años de edad, de la primera comunidad.

—Para ser cargador y custodio de la imagen se requiere quererla, ser responsable y servirla —comentó Villafaña González, mientras observa a colegas suyos de Tetiz pulir las hojas de plata de la peana sobre la que está asentada la imagen de la Virgen de Tetiz.

Recordó que desde los 8 años de edad empezó a participar en las ceremonias de bajada y traslado de la Virgen, cuando acompañaba a su padre.

Villafaña González comentó que las ceremonias de bajada y traslado de la Virgen han cambiado bastante, pues antes la actividad representaba un riesgo para los cargadores de Hunucmá, ya que eran correteados a pedradas y balazos por los celosos pobladores de Tetiz.

Incluso recordó que la gente se enfrentaba hasta con los párrocos de Hunucmá, pues los teticeños consideraban a la venerada imagen como de su propiedad.

—Gracias a Dios la situación ha cambiado —expresó el retirado cargador de la imagen.

Cumple con fe

Otro de los asistentes a la ceremonia de bajada fue el docente Jesús Rafael Mendoza Rodríguez, quien cada año no solo cumple con la cita, sino también dona un vestido para la Virgen.

—Desde hace 20 años por devoción le obsequio un vestido a la Virgen en vísperas de su traslado a Hunucmá y, mientras Dios me lo permita, espero seguir cumpliendo con esta actividad, señaló Mendoza Rodríguez, vecino de la colonia Santa Petronila de Mérida.

En esta ocasión para su traslado a esta ciudad la imagen lucirá un vestido blanco con encaje dorado, un manto de terciopelo azul turquesa, con aplicaciones doradas, y una mantilla blanca.

Luego de ser bajada de su altar y de ser preparada para su traslado, la venerada imagen quedó al cuidado de los custodios de Hunucmá.— JOSÉ W. COB CHAY

DiariodeYucatan