Foto: Megamedia

Temor al avance de lastres sociales

PROGRESO.— Ante la cercanía de las vacaciones de Semana Santa y Pascua, empresarios del ramo turístico y pesquero manifiestan su preocupación por el clima de descomposición social que, a su juicio, prevalece en la ciudad y sus comisarías, y que se evidencia en la desmedida venta clandestina y el elevado consumo de bebidas alcohólicas, la inseguridad que priva en el municipio y la proliferación de la compra venta de estupefacientes.

—La convulsión social que hay en el puerto, desafortunadamente, también se refleja en otras partes del Estado, por lo que urge que las autoridades locales y estatales apliquen las medidas adecuadas para contrarrestar el flagelo del alcoholismo y la violencia y el consumo de drogas, sobre todo entre los jóvenes, lo cual causa severos daños a las familias —advierte Manuel Sánchez González, empresario pesquero y también integrante de la Pastoral del Mar.

Luis Jorge Vargas Rivero, conocido restaurantero, coincide en que la situación que ahora viven los habitantes del municipio se ha transformado en forma negativa y “podría desencadenar repercusiones más serias que afecten aún más la dinámica social, económica y cultural de la ciudad”.

Ambos empresarios, ante la proximidad de la invasión de temporadistas locales, nacionales y extranjeros a Progreso y sus principales comisarías costeras, hacen un llamado a las cámaras empresariales, agrupaciones sociales y organizaciones no gubernamentales para que analicen estos problemas y se forme un frente común para combatirlos.

Alzar la voz

—Exhorto a los dirigentes de las cámaras empresariales, a los líderes de agrupaciones defensoras de la familia y otros organismos, a que no se queden callados, que alcen la voz, que se manifiesten para evitar que las garras del alcoholismo y la drogadicción continúen extendiéndose en Progreso, en todo el Estado, con las consecuencias funestas para familias, padres y jóvenes, que son presas fácil de esos flagelos —señala Sánchez González.

De acuerdo con el empresario pesquero, una muestra de la degradación que causa el desmedido consumo de alcohol se constató en las pasadas fiestas del Carnaval del puerto, donde, recuerda, corrieron ríos de cerveza en la playa.

—Hasta a menores de edad se les vendió la bebida e incluso se instalaron puntos de venta en la calle, a unos 10 metros de la iglesia parroquial —recuerda.

—Fue penoso y lamentable ver a muchachos ebrios en los sitios donde se presentaron espectáculos musicales, donde reinó el desorden, insultos y ofensas a las mujeres y familias, al grado de que hubo un espectáculo nudista en la playa.

De ideal a infierno

Para Vargas Rivero, lo que le preocupa no solo es la permisividad de las autoridades ante ese tipo de graves incidentes que se han vuelto una constante, sino que la imagen del Progreso de hoy se desconfigura y a pasos agigantados pasa de ser un puerto ideal, para que las familias locales, nacionales y foráneas disfruten sus vacaciones, a una clase de infierno que tienen que soportar como resultado de la venta irregular de bebidas alcohólicas, la presencia de narcomenudistas y la tolerancia a actos inmorales que ensucian la identidad de los progreseños.

—Muchos han dicho que mejor que consuman más cerveza los chavos, ya que eso trae ganancias a los negocios, pero les respondo que no se trata solo de ganar dinero, de lo que se trata es de ofrecer un servicio del que todos los integrantes de una familia puedan disfrutar, que gocen de las playas de Progreso o de los otros puertos cercanos, de una buena comida y se tomen sus bebidas, pero en un ambiente sano, ciento por ciento familiar. A la larga, la experiencia en el ramo me lo dice, eso es mejor que ganar billetes a costa de malencaminar a los jóvenes.

 

Negocio redondo

Sin embargo, ambos empresarios indican que el consumo desmedido de bebidas alcohólicas no es privativo de Progreso, sino que también se presenta en otras comunidades y puertos de la entidad, donde en los eventos deportivos, en especial de béisbol, “la venta de cerveza es un buen negocio”.

Lo mismo ocurre, afirman, con las fiestas religiosas patronales que se realizan en los pueblos y ciudades yucatecas, en las que se combinan con ferias donde la venta de bebidas alcohólicas parece ser el propósito.

Sánchez González y Vargas Rivero señalan que en varias poblaciones, sobre todo los fines de semana, se puede ver en la vía pública a numerosas personas de todas las edades embriagándose, y las celebraciones religiosas se convierten en negocios de los organizadores de los gremios, quienes obtienen ganancias con las ventas y comisiones que entregan a las cervecerías.

Sánchez González va más allá y denuncia que “la guerra de cervecerías propicia que sus productos inunden las ferias, carnavales y festejos durante las temporadas veraniegas en los principales puertos del Estado”.

—Sueltan “cañonazos” de comisiones a los alcaldes de los municipios donde hay festividades, y a cambio de esos jugosos apoyos económicos las autoridades otorgan permisos de venta a diestra y siniestra, ante la pasividad y tolerancia de los representantes del sector salud que no actúan ni aplican la ley respectiva para controlar la venta a menores de edad —señala.

—Aunque los alcaldes den permisos para la venta de cerveza y la ley de salud sea letra muerta, la Secretaría de Salud debe actuar y hacer respetar el reglamento, pero tal parece que no les interesa ese problema social que afecta no solo a Progreso sino a toda la entidad —reitera Sánchez González.

Los empresarios concuerdan en cuestionar qué hacen las autoridades locales y estatales para combatir los dos principales males sociales: el alcoholismo y la drogadicción; qué programas de rehabilitación y apoyo ofrecen para contrarrestar esos problemas, y qué se hace para ayudar a los jóvenes y personas víctimas de las adicciones.

—Lo que vemos es que son las agrupaciones religiosas o los grupos altruistas los que ponen su mejor esfuerzo para ayudar a quienes caen en las garras del alcohol y las drogas, y no hay programas que permitan contrarrestar que esos males sociales carcoman el ambiente familiar del que siempre presumió Progreso —apuntan.

“Estamos a tiempo”

—Las vacaciones de Semana Santa y de Pascua están a la vuelta de la esquina. Esperamos que los puertos yucatecos estén abarrotados de temporadistas y de visitantes; el temor ahora es que de nuevo el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública se repita —dice Sánchez González.

—Estamos a tiempo, es la oportunidad para que las autoridades respectivas asuman su papel y compromiso para que apliquen los reglamentos y hagan que se respete la ley, a fin de evitar que Progreso y sus otros puertos pierdan el encanto que desde hace décadas atraen a las familias —señalan.— G.T.V.

 

De un vistazo

Mala práctica

Manuel Sánchez González, empresario pesquero de Progreso, denuncia que la guerra de cervecerías propicia que sus productos inunden las ferias, carnavales y festejos durante las temporadas veraniegas en los principales puertos del Estado.

Vista gorda

”La Secretaría de Salud debe hacer respetar el reglamento, pero tal parece que no le interesa el alcoholismo que afecta a toda la entidad”, dice.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán