Se quejan por la falta de medicinas en una comunidad
TIXCACALTUYUB, Yaxcabá.— Habitantes de esta comisaría se quejan de la falta de medicamentos en la Unidad Médica Rural 38 del IMSS Prospera, porque, indican, deben empeñar sus bienes para ir a comprarlos a una farmacia de Sotuta o Yaxcabá o esperar que algún conocido o familiar viaje a Mérida.
También se quejan de que no se amplió realmente esa clínica local y de que ésta se queda sin médico de guardia los fines de semana.
—Es un problema lo de la falta de medicinas en la clínica. Vas a consultar y te dan dos bolsitas de suero y una cajita de naproxeno, que con eso se quita la diarrea, la fiebre, el dolor del cuerpo, todo te quita; como no hay medicinas, solo eso te dan —dice Jorge Cox.
—Si quieres una medicina, hay que comprarla en Sotuta o Yaxcabá; entonces ¿de qué sirve que amplíen la clínica, si no hay medicinas?
Santos Xequé, a su vez, expresa: “Además, eso que dijeron de que ampliaron la clínica es una mentira, porque solo la dividieron con tablarroca, ampliación es que hayan hecho una construcción nueva; si pegas duro, la pared se rompe”.
Se llevan muebles
—Además, los muebles se los llevaron luego de unos días que inauguraron la ampliación, falta medicinas y si consultas te dicen: “No pasa nada, solo es diarrea y dolor, eso no mata”; si tienes fiebre, te dicen: “Báñate con agua fría, total eso no mata, solo es de paso”, así lo dicen la enfer-mera y el doctor de la clínica —detalla Santos Xequé.
María Canul, por su parte, afirma: “No te puedes enfermar, es un lujo, porque como no hay las medicinas en la clínica, uno las tiene que comprar en Sotuta o Yaxcabá, haciendo más el gasto”.
—Si vas a la clínica es porque no hay dinero para ir a un médico particular, más aquí en el pueblo, donde está la gente sin dinero.
—A veces hay que empeñar la “soguilla”, la pulsera, la tele para conseguir dinero para las medicinas, porque los del gobierno no las surten, y si no hay en Sotuta o Yaxcabá, a esperar que alguien vaya a Mérida para que haga el favor de comprarla —abunda María Canul.
La mayoría de los habitantes de esta comisaría depende de las actividades del campo; los más preparados trabajan como albañiles en obras en Mérida o en la Riviera Maya y sus familias dependen del dinero que envían semanalmente.— José Candelario Pech Ku
DiariodeYucatan
