Una turista toma fotografías en el interior del cenote Papakal

Joya de piedra y agua

Hace muchos años, los vecinos de Eknakán pensaban que el lugar donde hoy está la entrada al cenote Papakal era simplemente una cueva.

Nadie se había puesto a pensar que dentro de esa boca de piedra rodeada de vegetación se escondía un cuerpo de agua de 27 metros de diámetro y 31 metros de profundidad.

Alguien —nadie recuerda quién, pues pasó hace muchos años— lo descubrió tras notar que de la cavidad salían unos pájaros. Aquella persona se puso a limpiar, retirando piedras y malezas, hasta que dio con el cenote.

Una vez descubierto el cuerpo de agua, los habitantes de Eknakán comenzaron a visitar el lugar, situado a 2 kilómetros y medio del centro del poblado. Y para ver en el interior utilizaban espejos con los que reflejaban la luz y ante sus ojos se revelaba una belleza natural de piedra y agua: estalactitas punzando al líquido, estalagmitas tratando de llegar al techo de la cueva o estalactitas y estalagmitas literalmente besándose.

Por eso, cuando se creó la cooperativa con habitantes del pueblo para que administrara el sitio, que ya empezaba a recibir turistas, los integrantes dudaron entre ponerle Cenote de Los Espejos o Paraíso Papakal. Ganó el último.

A cuatro años de instituida la cooperativa, Paraíso Papakal es de los cenotes más visitados de la ruta Homún-Cuzamá.

Ahora no se usan espejos para ver el interior, pues hay luz artificial en el interior que permite a los turistas mayor seguridad desde que descienden por la escalera de madera hasta que entran en las aguas, cuya parte menos profunda es de un metro. Y es que la cueva no cuenta con oquedad alguna que permita que se filtre el sol.

Gustavo Pinelo Canul, uno de los encargados, señala que en esta temporada vacacional ya están listos para recibir a los visitantes, de los cuales la mayoría son locales y turistas nacionales.

El lugar abre de lunes a domingo, de 9 de la mañana, y el precio de entrada es de $25 por persona.

Entre sus servicios cuenta con dos cabañas con capacidad para cuatro personas cada una y con área de acampado, así como la renta de chalecos, visores y bicicletas.

A quienes rentan la cabaña se les ofrece, si lo desean, el servicio de alimentos, principalmente panuchos o salbutes.

La tarifa es de $500 por 24 horas.

Más informes a los teléfonos (9991)-20-90-21 y (9992)-24-48-89 o en la página de Facebook “Paraíso Papakal”.— IVÁN CANUL EK

 

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