Ginelia Mex Cob y José Arturo Chuc Uc

Hunucmenses llevan regalos a familia meridana

HUNUCMÁ.— En un hecho que despertó reacciones a favor, y algunas en contra, Raúl Arturo Chuc Mex, vecino de esta ciudad, pidió la mano de su novia, Mercy Alejandra Borges Beltrán, de Mérida, el 19 de julio, mediante una tradicional ceremonia que algunos ya consideran obsoleta.

“Es una bonita experiencia que en esta época no debe causar pena ni vergüenza, pues está llena de muchos significados y me hizo sentir bien, igual que a mi familia”, dijo Mercy Borges.

“Con la ceremonia, buscamos que comprendan (los novios) la importancia de valorarse, que piensen en la vida que iniciarán y que experimenten como futuros esposos”, señaló Ginelia Mex Cob, madre del novio.

De acuerdo con la ceremonia maya de la pedida de mano, los padres del joven llegaron a la casa de la novia y entregaron un pavo de doble pechuga (no pudieron conseguir el tradicional pavo indio de buen tamaño), una caja llena de panes dulces, tablillas de chocolate hechas a mano, un queso de bola, puros (en lugar de cigarros), 10 cartones de cerveza, una canasta con diferentes botellas de licores y algunas cajas de refresco.

Los padres del novio además llevaron alimentos para el convivio que se realizó luego de la ceremonia.

El novio

“Se puede considerar quizás algo pasado de moda, pero mis padres quisieron que se continúe con esta tradición, al igual que con mis cuatro hermanos”, indicó Raúl Arturo, de 30 años de edad.

Los futuros esposos compartieron en las redes sociales los pormenores de la pedida de mano y recibieron comentarios positivos sobre la ceremonia, aunque no faltaron las voces que calificaron como pasada de moda este ritual ancestral.

Mercy Borges dijo que la propuesta la puso nerviosa al principio, pero luego la hizo sentir especial.

“Los novios se colocaron en la cabecera de la mesa de la sala y sus padres a los costados para que se pudiera desarrollar la plática”, explicó Mario Esquivel Díaz, tío de la novia y consuegro de los esposos Chuc Mex.

Los novios y sus padres indicaron que vale la pena continuar con esta tradición, ya que contribuye a un matrimonio sólido.

Mercy y Raúl tienen dos cosas en común, ya que ambos estudiaron y obtuvieron el título de la Licenciatura en Nutrición y ambos nacieron un 5 de septiembre.

En la pedida de mano solicitaron un plazo de seis meses para la boda civil y religiosa.— JOSÉ W. COB CHAY

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán