Yván Orlando Lugo Rosado

Pareja docente celebra bodas de oro en Izamal

IZAMAL.— “En estos tiempos el matrimonio es fácil de realizar; lo difícil es permanecer por años”, dice Yván Orlando Lugo Rosado, quien con su esposa, Virginia Cortés Ramírez, celebra este año su boda de oro.

“Algunos (matrimonios) cuando mucho tardan 10 años, otros menos”, indica.

“Ahora ya no hay un amor duradero y en la convivencia la tecnología del celular juega un papel importante”, destaca Lugo Rosado, quien es oriundo de esta ciudad.

La pareja se casó el 25 de octubre de 1959 en Ecuandureo, Michoacán, de donde es oriunda Virginia Cortés, y recientemente hizo una misa de acción de gracias por sus 50 años de matrimonio y refrendó su amor.

En entrevista, Lugo Rosado narra que ambos se conocieron en una fábrica de papel satinado cuando laboraban como obreros en lo que era el Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

Ella contaba con 18 años y él, con 23. Se conocieron el 2 de febrero de 1959 y en octubre del mismo año contrajeron nupcias.

El izamaleño rememora que un día conoció a los padres de su entonces novia para pedirles permiso para visitarla.

En 1965, él regresó a Yucatán como promotor cultural bilingüe en la comunidad de Pocbichén (Tekom), ubicada a siete leguas (33.8 kilómetros) de Kaua.

Luego acabó su carrera, se graduó como maestro en el Instituto Federal de Mejoramiento del Magisterio.

Lugo Rosado dice que ambos son maestros.

Su esposa obtuvo una plaza docente en Tabasco, donde laboró dos años, hasta que regresó a Yucatán para dar clases en Sitilpech.

“La fortuna de tener una esposa comprensiva y con mucho amor, además de la paciencia, fue clave para que como toda mujer aguantara muchas cosas”, admite y precisa que le soportaron sus borracheras y pleitos.

En lo bueno y lo malo

“Es una mujer de mucho corazón, comprensión y convivencia de matrimonio, en el que, ahora sí, me aguantó en las buenas y en las malas”, reconoce el izamaleño.

Ambos esposos coinciden en que el matrimonio “es un núcleo donde ambos se tienen que amar y querer; no como ahora que el amor es virtual, a través de las redes sociales, donde tanto el hombre como la mujer comparten más tiempo con el teléfono portátil que en pareja platicando o conviviendo”.

La pareja procreó seis hijos: Iván Orlando, Roger Hernán, Felipe de Jesús, Luis Ángel, Virginia Guadalupe y uno ya fallecido.

Además, tiene 13 nietos y siete bisnietos.— J.C.P.K.

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