Una despejada calle céntrica ayer a temprana hora en Valladolid

Loncherías llenas a temprana hora en Valladolid

VALLADOLID.— Después de una larga celebración que se postergó hasta el amanecer en compañía de amigos y familiares, la mañana del primer día del año mostró un contraste en el tránsito vehicular y peatonal en la ciudad, donde un día antes hubo ajetreo.

La actividad comenzó a avivarse a partir de las 9:30 de la mañana, y se vio a temprana hora a turistas tanto nacionales como extranjeros en búsqueda de lugares donde desayunar.

Ante la falta de variedad y de servicios disponibles, algunos extranjeros se distrajeron paseando en los principales cuadros del centro histórico.

A pesar que se abrieron puestos de comida regional en el bazar y en algunas calles del centro histórico como la 44, los visitantes aspiraban por un desayuno mucho más variado, aunque, de igual forma comentaron que en su mayoría estaban de paso para visitar Chichén Itzá.

La familia Zúñiga, procedente del centro del país, comentó que a pesar de que no recibieron el Año Nuevo en la ciudad, llegaron ayer temprano de pasadía, así que esperaban que llegara el mediodía para partir rumbo a la capital del estado.

“Mientras estamos disfrutando de la tranquilidad de la ciudad”, dijeron .

A temprana hora solo se observó abiertos algunos negocios como en el mercado municipal, donde abrieron algunos locatarios, entre ellos tres loncherías.

En el centro de la ciudad estuvo garantizado el servicio de alimentos ya que el Bazar Municipal estaba totalmente lleno, al igual que los restaurantes de la periferia del parque, incluyendo las de los hoteles que ofrecieron servicio normal.

Como se esperaba, ya es común que el amanecer del 1 de enero de cada año, la ciudad amanece casi desierta, sin gente ni muchos autos en la calle, pero la normalidad se va recuperando conforme van pasando las horas, de tal modo que pasado el mediodía ya se observaba más movimiento, en muchas de las casas comiendo o disfrutando del recalentado.

Durante un recorrido por varios puntos de la ciudad, se observó que el mercado municipal, donde el 31 todo era bullicio y venta, ayer estaba casi desierto, con sus pasillos sin gente, la mayoría de las carnicerías cerradas. Solo se observó que unos tres abastecedores trabajaron, y tres loncherías que ofrecieron alimentos a los visitantes.

El cenote Zací al menos hasta el mediodía no había abierto sus puertas, para dar ingreso hacia el cuerpo del agua o el restaurante, solo estaba abierto el área de locales de venta de artesanías, por lo que muchos visitantes llegaban con intenciones de entrar al cuerpo del agua pero al no poder se fueron retirando.

En el centro de la ciudad se observó el bazar completamente lleno, pues todas las loncherías abrieron sus puertas para dar servicio a los visitantes, que por cierto fueron cientos los que aprovecharon comer en esta ciudad para luego continuar su camino para seguir con sus vacaciones, o en su defecto, iniciar el retorno a sus lugares de origen.

En el parque principal todo transcurrió normal, pues el tianguis artesanal terminó precisamente ayer, cuyos artesanos comentaron que les fue bien durante una semana que les dieron la oportunidad de exponer sus productos.

Por la noche del 31, como estaba previsto, justo a las doce de la noche se comenzaron a escuchar los estallidos de los petardos que estaban dentro de los muñecos que se quemaron en varios puntos de la ciudad.

El ayuntamiento por su parte, en el marco del baile que ofreció a la sociedad, en punto de las doce de la noche se comenzó a escuchar una lluvia de juegos pirotécnicos que se soltaron desde el Palacio Municipal, lo cual fue una atracción para los locales y visitantes que estuvieron celebrando la llegada del nuevo año y el fin de 2019.

En cuanto a incidentes, hasta hora no se ha reportado nada relevante, a excepción de un accidente ocurrido en la vía libre por Chemax, de lo cual informamos en nota aparte.— Marco Isaí Aguilar Álvarez / Juan Antonio Osorio

 

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