Jaraneros de todas las edades se dieron cita en el parque principal de Tizimín para la magna vaquería que amenizaron dos orquestas

Arman su fiesta aparte los que no alcanzaron mesa

TIZIMÍN.— La noche de alborada y vaquería que vivió Tizimín reunió a cientos de familias que, firmes con la tradición, acudieron a jaranear y a disfrutar del inicio de la fiesta en honor a los Tres Santos Reyes.

Hombres, mujeres, niños, jóvenes y personas de la tercera edad bailaron por casi seis horas al ritmo de las orquestas de Víctor Soberanis y Arturo González.

Fue una fiesta en la que por vez primera la pista de baile fueron los alrededores de la plaza principal, que se llenaron no solo de mesas y sillas que instaló el personal de Comefet y vendió en 100 y 200 pesos, sino de tizimileños y visitantes de municipios cercanos e incluso gente de Quintana Roo que llegó desde las 8 de la noche.

Mientras la gente se concentraba en el Centro, las autoridades municipales se encargaron de ir hasta la casa de la joven Pamela Arceo Gómez como marca la tradición y al ritmo de la charanga la llevaron hasta la plaza para su coronación.

Dos grandes escenarios fueron instalados en cada extremo del parque donde en cada uno estaban las orquestas jaraneras que pusieron a bailar a todos los asistentes en una misma pista.

En punto de las 10 de la noche subieron autoridades municipales y estatales a uno de los escenarios para la coronación de Pamela Arceo; la imposición de banda estuvo a cargo de Jorge Díaz Loeza secretario de Desarrollo Rural, la entrega de un ramo de flores por parte de la diputada Mirthe Arjona Martín y la corona a cargo del alcalde Mario González.

Cada funcionario hizo una invitación a los asistentes a participar en la fiesta tradicional.

Mario González hizo un breve recordatorio de las actividades principales que se realizarán durante la feria.

Tras la ceremonia protocolaria se reventaron voladores y demás pirotecnia que iluminó el cielo de colores.

Mientras eso ocurría uno de los adornos navideños del palacio municipal se incendió provocando que la gente se asustara ante las llamas pero no pasó a mayores pues enseguida fue sofocado y continuó el ambiente de fiesta.

Enseguida comenzaron a sonar las jaranas que pusieron a bailar a cada uno de los asistentes que pese al espacio reducido bailaron por varias horas.

Frente al palacio Municipal estaban las mesas de funcionarios municipales y empleados de la Comuna, también asistieron conocidos panistas que se integraron en grupos para vivir la noche de vaquería.

En cada una de las mesas que la gente reservo había desde licores, cervezas, refrescos, botanas y hasta carnero asado.

Los que no alcanzaron mesa se instalaron en el parque principal, quiosco y en los alrededores con neveras, mesitas y sillas que ellos mismos llevaron.

Los sanitarios portátiles instalados en el parque de la madre y en el estacionamiento de conocida tienda se formaron largas filas.

Lo mismo ocurrió en los baños del Palacio Municipal donde por ratos se saturó por el mar de gente que no paraba de entrar.

Poco antes de las 2 los voladores anunciaron la salida del ceibo del Palacio Municipal lo que congregó a gran número de personas que se levantó de sus sillas en busca que vivir la tradicional siembra en la placita de toros.

En medio de una densa neblina que comenzó a caer cerca de las 3 de la mañana, cientos de personas seguían jaraneando y festejando.

Los que aprovecharon para hacer negocio fueron personas de escasos recursos quienes quieres recogieron latas y envases pet y se iban con bolsas repletas en sus triciclos.

La fiesta se prolongó cerca de las 5 de la mañana.— WENDY UCÁN CHAN

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