Quince muertos en la segunda corrida de toros
Hoy jueves se cumplen 65 años del funesto domingo 13 de febrero de 1955 que se vivió en Hunucmá por el derrumbe del coso en plena segunda corrida de toros de la feria popular anual de la ciudad en honor de la Virgen de Tetiz.
Cuando se lidiaba el tercer toro del segundo festejo popular, se inició un movimiento de vaivén en el tablado y, de pronto, osciló todo el maderamen de la placita taurina, se desplomó y aplastó principalmente al público que disfrutaba del espectáculo en la planta baja. Un grito multitudinario de angustia, de horror, unificó las bocas de más de mil personas que llenaban los palcos y de las que, alrededor del tablado, esperaban afuera a sus parientes. Transcurridos los primeros instantes de desconcierto, quienes habían tenido la suerte de salir ilesos dedicáronse a la desesperada tarea de rescatar a las víctimas prisioneras del derrumbado maderumen”.
Ese fue el primer reporte del mortal derrumbe que el entonces corresponsal del Diario en Hunucmá, Gonzalo Franco, envió a la Redacción en Mérida, con gráficas del fotógrafo “Torrente”.
“Torrente” fue la leyenda del fotoperiodismo yucateco Joaquín Reyes Sánchez, quien el mismo año, en septiembre, falleció al estrellarse en Seyé el avión en el que viajaba a Chetumal para retratar el caos causado por el ciclón “Janet”.
La villa, unas horas antes alegre y confiada, es presa de profunda consternación. Se han suspendido todas las diversiones ante el trágico colofón de la fiesta taurina. La opinión general sobre la causa del desastre que ha enlutado a tantos hogares, es que, con motivo de cuatro días consecutivos de lluvias, el piso, la tierra humedecida, cedió al peso de la numerosa concurrencia y, sin romperse, se desplomó el maderamen”, indicó el reportero Gonzalo Franco.

Herido pero ya en su casa, Francisco Novelo Franco, quien fue el juez de plaza de la segunda corrida, narró que a las 3 de la tarde el “clarín” ordenó que se abriera la puerta de los sustos.
Actuaba la cuadrilla de Abelardo R. de León, representante del rematador, Alfonso Moguel, quien pagó 5,000 pesos por la feria.
El mortal derrumbe
A las 3:45, cuando se lidiaba el tercer astado, se advirtió la amenazadora trepidación en el ángulo noreste de “La placita” y, después, oscilaron los palcos de sol número 51 y 52, propiedad de Manuel Novelo y Aurelio Chan, inmediatos a los de Secundino Choch y, como si fracturaran huesos enormes, se derrumbaron dichos palcos, arrastrando a los otros 54 en la caída.
El desplome fue total, aplastando a los numerosos espectadores de la planta baja, de los cuales murieron 15 y resultaron heridos más de 200.
La charanga de Prisciliano Ceballos, que amenizaba el espectáculo desde la plataforma superior, rodó con todos sus instrumentos por las tablas, a manera de tobogán. Sus integrantes salieron ilesos.
Posible sobrecupo
El juez de plaza consideró que a la corrida asistieron más personas que las que podían acomodarse en la placita de toros y el peso excesivo se sumó a las lluvias como causa de la catástrofe.
Daniel Bojórquez Sánchez, el entonces alcalde (1953-1955), estaba en un baile en los corredores de la casa municipal.
De inmediato fue al sitio de la tragedia y, al ver la magnitud de los hechos prometió que el Ayuntamiento de Hunucmá y la Junta de Mejoras costearían los funerales de las víctimas.
Las 15 víctimas mortales
En la ciudad de Hunucmá fallecieron 10: seis varones, tres mujeres y un niño de 6 años. Los cuerpos fueron depositados en Palacio Municipal.
En la capital yucateca perecieron cinco: dos varones, una mujer y una niña en el hospital Agustín O’Horán, y una mujer en la Cruz Roja.
En los primeros minutos tras la tragedia se rescataron ocho muertos y varios lesionados, que fueron llevados en camiones de carga y una ambulancia de la Cruz Roja a Mérida.
En Hunucmá, los médicos identificados como Novelo Osalde, Aguilar, Bojórquez Montero y Cruz atendieron a los lesionados que no ameritaron hospitalización.
Los lesionados
En Mérida, a partir de las 4 de la tarde, los heridos fueron internados en la Cruz Roja y, al saturarse ésta, en los hospitales Agustín O’Horán y 20 de Noviembre.
De la capital se enviaron dos ambulancias de la Cruz Roja, cinco carropatrullas y el único carrocelda de la Policía de Mérida, así como la camioneta del nosocomio 20 de Noviembre.
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La placita ya no existe
El coso se derrumbó en el terreno que era conocido como “La placita”, que se ubica en el lado norte de la parroquia San Francisco de Asís, en la parte noroeste de la plaza principal. Hoy, “La placita” es un parque.
Solidaridad
En Mérida, al conocerse la tragedia, centenares de personas fueron a los hospitales O’Horán y 20 de Noviembre y a la Cruz Roja, para solicitar noticias y donar sangre para los lesionados, en respuesta al llamado de las autoridades.
Médicos, practicantes de medicina y enfermeras igual respondieron a la convocatoria para prestar sus servicios profesionales a los heridos.
Los santos óleos
En el anfiteatro el O’Horán, el padre Francisco Novelo Beytia dio la extremaunción a los desahuciados, entre ellos Clotilde Moreno de Zapata, de 47 años y de Izamal.
La feria de este año

Desde 2007, la explanada de Sampool es la sede de los festejos no religiosos.
Este año, la fiesta popular comenzó ayer miércoles 12 y concluirá el domingo 16 próximo. Ahí se construye el coso, donde mañana viernes 14, a las 5:30 de la tarde, se hará la primera corrida de toros con el diestro “El morenito”. — Flor de Lourdes Estrella Santana
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