Por machismo, se van de su local o rechazan rescates
TIZIMÍN.— Luz María Ayala Kantún lleva ocho años trabajando en el desmonte y parchado de llantas, un oficio que comúnmente desempeñan varones.
La vulcanizadora, que Luz María comparte con su hermano, se ubica en la calle 44 entre 59 y 61, cerca del parque de los Almendros.
Como madre, Luz María tiene obligaciones con sus cuatro hijos y, además de cocinar y realizar las labores domésticas, trabaja más de ocho horas como llantera.
Luz María es madre soltera y, desde que se separó de su hoy expareja, aprendió a parchar llantas de bicicletas, luego lo hizo con motos hasta que ahora desmonta neumáticos de otros vehículos de motor y parcha las llantas.
La mujer dice que el trabajo no le asusta, pues le gusta, ya que es su propia jefa y no tiene que rendirle cuentas a nadie.
Precisa que dos de sus hijos ya terminaron una carrera, uno está por concluir una licenciatura y el otro estudia el bachillerato.
Dudan de su capacidad
Luz María dice que ha sufrido discriminación de hombres machistas que, al llegar al negocio, la ven a ella y no creen en su trabajo ni que lo pueda hacer y se retiran.
Incluso les dice que es su trabajo, pero no la comprenden y prefieren irse a otro negocio del ramo.
La madre de familia señala que también le ha tocado realizar rescates, pero al llegar con el cliente se avergüenza que vean que una mujer le está desmontando la llanta de su vehículo.
Añade que cualquier mujer puede cambiar el neumático de su vehículo, solo es cuestión de aprender a hacerlo.— Wendy Ucán Chan
