Dos mujeres realizan trabajos de limpieza en el palacio que es objeto de reconstrucción piedra por piedra en el asentamiento de Kulubá

Trabajadores se sorprenden en la antigua Kulubá

TIZIMÍN.— Los restos humanos recién hallados en la zona arqueológica de Kulubá apuntan a ser indicios de sacrificios, según creen empleados que trabajan en el rescate de uno de los palacios del antiguo asentamiento maya.

Como se recordará, desde diciembre del año pasado, un grupo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inició con la exploración y consolidación del proyecto que consiste en levantar el asentamiento denominado “el palacio de las pilastras”.

En esta exploración y consolidación del palacio trabajan más de 100 personas, hombres y mujeres de las comisarías cercanas a la zona arqueológica de Kulubá.

Según se había anunciado, el rescate del palacio principal, de 60 metros de largo por 11 metros de ancho y 6 metros de altura, debería concluirse a finales de este mes de marzo, sin embargo los arqueólogos del INAH señalan que los trabajos se prolongarán pues se hace lo posible por reconocer y restaurar el edificio lo más apegado a como era originalmente por lo que podrían terminar hasta el mes de mayo.

Además no solo se trabaja en el rescate del palacio de las pilastras, sino también en otras divisiones que rodean al edificio central.

En medio de los trabajos, el personal contratado por el INAH y hasta los mismos arqueólogos se han impresionado por los hallazgos de tinajas así como fragmentos de cerámica de distintos colores y períodos.

Sin embargo lo que más ha causado impacto entre los trabajadores ha sido el descubrimiento de restos humanos decapitados.

Según la experiencia de los trabajadores, creen que en esa especie de tumba fueron resguardados los cuerpos de las personas tras haberles cortado la cabeza, en un posible sacrificio.

Se habla de 10 restos humanos que estaban bajo la estructura del palacio, lo que hace suponer que probablemente los enterraron tras sacrificarlos en una fecha representativa inmediatamente antes de la construcción.

El profesor Luis Pérez Salazar, conocido historiador de Tizimín, ha sido una de las personas que más se han interesado en el rescate de Kulubá pues según dice casi a diario acude a ver los avances que tiene el proyecto con el fin de conocer y saber más de la historia que ahí se encierra.

Cada vestigio que se encuentra en el palacio y en sí, en toda el área de rescate es motivo de alegría para la gente que ahí trabaja pues se aportan más datos a las investigaciones del INAH, dice.

Según los arqueólogos, casi todos los días hay movimiento de visitantes y gente que se interesa en recorrer toda la zona y preguntar sobre el palacio recién descubierto.— WENDY UCÁN CHAN

 

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