Los vendedores de Tizimín aún no se resignan a la alerta
TIZIMÍN.— La alerta sanitaria dispuesta por la pandemia por el coronavirus o Covid-19 comienza a impactar al comercio local, sobre todo a las pequeñas fondas y a los locatarios del mercado municipal.
Los encargados de los establecimientos coinciden en que el panorama a futuro es incierto pues no saben cuánto vaya a durar la emergencia.
En el mercado municipal, desde hace dos días se giraron instrucciones por las autoridades municipales para que no se vuelvan a instalar mesas y sillas en el área de comidas, incluso desde ayer se aplicó, pues al no tener dónde consumir sus alimentos las personas se retiraban, muy pocas compraban para llevar.
La mayoría de los locatarios estuvieron despachando a la gente portando cubrebocas sobre todo la gente de la tercera edad, algunos incluso han fabricado sus protectores con bolsas de plástico.
Manuel Yam, abastecedor, dice que es el inicio de la crisis pues la gente no está yendo a comprar y la mayoría de los locatarios de eso viven.
Incluso dice que los pagos no se pueden paralizar y menos el alimento de sus familias, pues si no venden y les va mal, no hay cómo mantenerlos.
También señala que lo peor del caso es que no saben cuánto vaya a durar la alerta pues aunque se habla de un mes, temen que pueda durar más.
Alfonso Cen Canul vende atole y tamales con su esposa y ya han comenzado a resentir la crisis pues normalmente se quitan a las 8 de la mañana del mercado cuando la venta se les ha agotado, sin embargo ayer tuvieron que permanecer más tiempo y aun así no se vendió lo esperado.
Cen dice que tratan de tomar sus medidas de higiene pero no pueden quedarse en su casa a esperar que les regalen el dinero pues viven al día.
Julio Balam Kuyoc es vendedor ambulante de jugos naturales, al día llega a surtir cerca de 800 jugos pero desde que hay la alerta por el coronavirus las ventas han mermado: el martes se vendieron 500 y ayer casi la misma cantidad.
Dice que los demás puestos de jugos también la están pasando mal, pues la gente que normalmente les consumía tiene miedo a enfermarse.
La misma situación viven los hoteleros, pues les han pedido por las autoridades sanitarias que eviten las reservaciones del turismo y en los restaurantes, desde que hubo el exhorto por parte de la policía municipal para mantenerse en casa, las familia no están acudiendo a los establecimientos de comidas.
Los que se han visto beneficiados con la contingencia son las farmacias que desde el domingo están llenas, sobre todo en los similares, donde hay filas de personas esperando ser atendidos por el médico.
También han tenido buena respuesta los comercios que venden a grandes volúmenes los detergentes líquidos y gel antibacterial pues desde temprano hay movimiento de personas comprando desde 3 litros hasta galones de 5 litros del desinfectante con precios que superan los 300 pesos.— WENDY UCÁN CHAN
